12 de agosto 2010 - 00:00

Los K, sin margen en inseguridad

Néstor Kirchner
Néstor Kirchner
Tras una semana de ausencia, Néstor Kirchner reapareció ayer -luego de su gira como jefe de la Unasur enfrascado en la crisis diplomática entre Venezuela y Colombia- en el conurbano profundo para incursionar en un tema históricamente tabú en la agenda K: la inseguridad.

Frente a la ola de episodios -la salidera contra una joven embarazada en La Plata, las sucesivas tomas de rehenes y una secuencia de muertes de policías-, se quedaron sin margen para ignorar, como han hecho de manera sistemática, la crisis en materia delictiva.

Por separado, pero ensamblados, el ex presidente y la Presidente, marido y mujer, abordaron ayer el capítulo seguridad que anteayer, desde Bragado, Cristina de Kirchner había mencionado de manera indirecta al señalar la «exclusión social» como razón de la inseguridad.

Ayer, día en que se produjo otra larga toma de rehenes, la Presidente defendió las leyes vigentes en materia de lucha contra los delitos para rechazar eventuales reformas legislativas para endurecer las normas.

«Si se cumplieran las leyes que están vigentes y los Códigos Penal y de Procedimiento, bastaría para tener una sociedad más segura», dijo la Presidente durante una jornada en el Teatro Cervantes, organizada por Julio Alak, para analizar la «Justicia en el Bicentenario» (ver página 14).

Kirchner, más como si fuera un candidato y no el privilegiado asesor presidencial que es, usó un escenario en Merlo, junto al multielecto Raúl Othacehé, para prometer «mucha inversión» para combatir la inseguridad y criticar las excarcelaciones judiciales.

«Nosotros necesitamos construir una política de seguridad que esté basada en los pilares de una Justicia que proceda como corresponde», aseguró Kirchner. Nada precisó hacia atrás -respecto de su presidencia- ni sobre cómo hacerlo, salvo en el tramo de «más inversión».

En un giro para ponerse a tono con las demandas de los sectores medios urbanos, ese universo electoral que persigue para alimentar la expectativa de un triunfo en 2011, Kirchner habló de «darle derecho y garantía» a la comunidad de que «quienes delinquen» van a ir «al lugar que corresponde».

«Si hay que reformar, con responsabilidad y con seriedad, normas y leyes, hay que hacerlo, lo cual no significa quitarle el derecho ni la garantía a nadie. Sino darle derecho y garantía a la sociedad de que quienes delinquen van a ir al lugar que corresponde», enfatizó contradiciendo lo que, un rato más tarde, afirmó su esposa presidente.

Kirchner -que compartió acto con Daniel Scioli- sostuvo que «no hay sociedad que pueda sobrevivir a una Justicia permeable, a que cualquiera que comete un delito al otro día esté en la calle». Eligió, como durante el caso Blumberg, castigar a los jueces.

En esa línea, afirmó que «todos los dirigentes con responsabilidad y sin caer en ninguna posición ultra» tienen que ponerse «firmes para que eso se pueda implementar». Reconoció, además, que hay «lugares más difíciles» en materia de seguridad, y «uno de ellos es la provincia de Buenos Aires».

A su vez, garantizó que el Gobierno destinará «mucha inversión» en los sitios «más críticos» en busca de combatir el delito.

Se acordó, en el revoleo, de Francisco de Narváez. «Había un señor que recorrió en 2009 toda la provincia de Buenos Aires diciendo, `Yo tengo un plan... Traémelo por favor si lo tenés, que se lo llevamos al gobernador», ironizó Kirchner. Un rato más tarde, De Narváez le respondió que sus proyectos están frenados en el Congreso. «Con ciertas cosas no se puede jugar, hay que dejar de jugar con todas las cosas, hay que ser serios», agregó.

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