18 de octubre 2012 - 00:00

Los mercados apuestan al rescate de España

El primer ministro español, Mariano Rajoy, participó ayer del encuentro de partidos de centroderecha europeos en el Parlamento rumano.
El primer ministro español, Mariano Rajoy, participó ayer del encuentro de partidos de centroderecha europeos en el Parlamento rumano.
La semana pasada la calificadora S&P recortó la nota de España y la dejó al borde de bono basura. La reacción de los inversores pareció reflejar que nadie tomó en cuenta la noticia. Apuestan, sin duda, al rescate. Ayer el Ibex 35 de la Bolsa madrileña subió el 2,37%; la prima de riesgo española cerró en 383 puntos (por debajo de 400 por primera vez en seis meses), mientras la rentabilidad del bono a 10 años se sitúa en el 5,46% (hoy clave subasta de deuda). Otro dato que muestra la esperanza de que España pida el rescate es que el costo de asegurar la deuda (credit default swaps o CDSs) cayeron a su nivel más bajo desde julio de 2011, aunque lo cierto es que este no es un mercado muy líquido en el caso de España.

Los mercados soslayan desde hace un tiempo las decisiones de las calificadoras, pese a que convertirse en bono basura conlleva efectos muy negativos.

La poderosa triada de S&P, Moodys y Fitch ha perdido parte de su credibilidad desde el estallido de la debacle financiera de 2008 donde quedó demostrado que van detrás de la realidad. Vale recordar que a pesar de que Lehman Brothers había quebrado, el triunvirato mantenía la máxima calificación para la entidad. Para S&P, hoy la deuda de España está al borde de ser especulativa o bono basura; para Fitch, está algo mejor, a dos pasos de ese nivel; y Moodys, que venía advirtiendo desde hace semanas con colocar a España en ese deshonroso nivel, no se atrevió a concretar su amenaza y mantuvo la nota a un nivel por encima del considerado grado de no inversión.

Moritz Kraemer
, responsable de ratings soberanos para Europa, Oriente Medio y África en S&P, justificó la cobardía de Moodys diciendo en Bloomberg que la «confusión» que genera el comportamiento de «dar dos pasos hacia delante, y uno hacia atrás» que se está instaurando en Europa. Cabe destacar que la decisión de Moodys, respecto de España, fue la primera vez desde 2010 en que la agencia no cumple con una advertencia de revisión negativa.

Ser calificado como bono basura tiene serias implicaciones, como por ejemplo, obliga a algunos inversores a vender dicha deuda. Además, en tanto y en cuanto una deuda soberana mantenga el grado de inversión según las tres agencias, se considera que reúne los requisitos necesarios para formar parte de índices como el Barclays Euro Treasury Index, Markit iBoxx Euro-Area Benchmark indexes, Citigroups European Government Bond Index e, incluso, el World Government Bond Index. Esto es muy importante, porque muchos administradores de fondos usan estos índices como guía para invertir. Hay muchos fondos que tienen normas que obligan a vender aquellos bonos que salgan de estos índices o que directamente pierdan el grado de inversión.

Si el mercado no se inmuta ante esta posibilidad es porque se dice a sí mismo que no pasará; antes, el Gobierno de España pedirá el rescate, apuestan los analistas. Todo parece encajar, sólo falta que Mariano Rajoy mueva la última ficha.

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