31 de julio 2009 - 00:00

Los objetos más insólitos que la gente se olvida en los hoteles

Los objetos más insólitos que la gente se olvida en los hoteles
«La gente no se olvida la cabeza porque la tiene puesta. Es increíble la cantidad y variedad de cosas que llegamos a encontrar en los cuartos», comenta cordial y divertida Silvina Estévez, Room Division Manager del Sheraton Buenos Aires. El famoso hotel de la zona de Retiro tiene una sala especial, un depósito de unos 50 metros cuadrados, poblado de estantes repletos de cajas, donde se guardan documentados con una ficha los objetos que olvidaron los huéspedes.

«La mayoría de los hoteles, acostumbrados a encontrar los más diversos objetos en las habitaciones, dedican un lugar especial para guardarlos, esperando el reclamo de los pasajeros. Lo que ocurre es que en algunos casos no los piden porque no les importan, porque no se dan cuenta que los perdieron, porque consideran que no vale la pena molestarse por ellos o porque les da vergüenza pedirlos, porque hemos hallado las cosas más insólitas, más sorprendentes y curiosas en los cuartos, y de esto Silvina, que es directora de Habitaciones, es la gran especialista, lo sabe al detalle», señala María José Gutiérrez Merode, activa y competente gerente de RRPP del Park Tower, a Luxury Collection Hotel, Sheraton Buenos Aires.

A partir de esos testimonios buscamos saber «qué cosas son las que más se olvidan en hoteles de la Argentina» y confrontarlos con informes de países de Europa.

Los trapos, lo primero

La ropa es lo más común que se extravía. Se encuentran camisas, ropa interior, pantalones, impermeables, medias, corbatas, zapatos y zapatillas. «Hay gente que manda algo a la lavandería y se va antes de que llegue. Como no especificó el horario de entrega, se van sin las prendas, que quedan listas para que las lleve por ahí unos minutos después», comenta Silvina Estévez.

Hay mujeres que descubren que «los trapos en la Argentina son una ganga» y llenan el cuarto de su hotel de bolsas del shopping que visitaron, y muchas veces hay alguna que dejan sin darse cuenta.

Cambio de equipaje

«Se encuentran todo tipo de valijas. La mayoría no son porque se olviden sino que les quedaron chicas, compraron otra más grande, y las descartaron. Otras cosas son los portafolios y bolsos de congresos, en general los que participan en los encuentros corporativos tienen miles, y salvo que tengan un rasgo de prestigio, de 'yo estuve ahí', o de atractivo estético se abandonan». Lo que a veces se encontró en algunos hoteles es cierto tipo de maletín femenino, en habitaciones donde no se hospedó la mujer que luego va a reclamarlo.

Objetos personales

Increíblemente el olvido de prótesis dentales en los hoteles está en los primeros puestos del ranking mundial. Rosario Lima, directora de Habitaciones de Travelodge Madrid, comenta que «siempre fueron reclamadas por sus propietarios con tanta dificultad como vergüenza».

«Es algo complicado para nosotros», comenta Silvina Estévez, «cuando llaman las quieren con urgencia, es algo de primera necesidad. Encontramos cinco o seis por año. Por suerte, lo que encontramos a montones son anteojos, en la mesa de luz, en el baño; la mayoría de las veces no los reclaman porque se nota que tienen otros de repuesto. En el baño, siempre se descubren elementos de aseo y artículos de belleza, a veces que ni siquiera se han usado».

«No es un objeto personal, pero lo hizo sentir como eso la desesperación del huésped que hablaba desde San Francisco porque se había olvidado la llave codificada de su Mercedes-Benz».

Sex toys

«La persona pudorosa se ha vuelto inolvidable, pero esperamos que el caso no se repita. Un día encontramos sobre un cenicero, en un área pública, un juguete sexual. La persona se nota que se iba y no quería llevarlo en la valija, ni encima, por la aduana, por cuando llegara a su casa, ni tampoco dejarlo en su cuarto, para que no se supiera de quién era. La persona, no tenemos idea de su género, lo dejó 'olvidado' por ahí; el pudor lo venció».

«Cuando se encuentran juguetes sexuales es gracioso. Se anda con el juguetito haciendo chistes. Esos juguetes no sólo aparecen, como las revistas pornográficas, en los cuartos tomados por hombres, que se descubran en la habitación donde estuvo una mujer no es sorpresa después de 'Sex and the City' y 'Desperate Housewives'. Hoy hay ejecutivas acostumbradas a la vida de un viajero corporativo».

«A veces, aparece una mucama con una bolsa y dice: se acuerdan de ese señor tan serio y distante, miren lo que se olvidó, y deja caer de la bolsa una veintena de cajitas de preservativos».

De carne somos

La fama de la carne argentina hace que algunos viajeros compren lomo, peceto, bifes envasados al vacío, piden ponerlo en una cámara del hotel y cuando se van ni se acuerdan. Una fama semejante es la del vino, encontramos muchas botellas que después no se animan a llevárselas. Nosotros guardamos las cosas por 3 meses, después si no hubo reclamo se le entrega a la persona que la encontró, es un modo de incentivar a los empleados, a premiar su sinceridad», explica Silvina Estévez.

Best sellers

«Los viajeros son lectores. Compran un pocket en el aeropuerto, lo leen, y como ya no les interesa, no lo cargan; gracias a esos tenemos una amplia colección de libros de ese tipo».

Imposibles

«Los viajeros van comprando montones de cosas durante su viaje, y al comenzar el regreso ya no les interesan, cosas incómodas de llevar, que ya cumplieron su cometido. Así se encuentran tablas de surf, patines, raquetas.

Errores corporativos

«Muchas veces las empresas se matan buscando el regalo indicado para sus visitantes extranjeros, y depende de lo que sea, si les divierte o no les divierte, si lo pueden llevar o no, lo terminan dejando. En ese renglón están los mates y bombillas, algunos muy caros, que los viajeros muchas veces no saben para qué sirven. Los ejecutivos suelen viajar con una maleta de mano, y entonces les es imposible subir al avión con el bello facón que le regalaron o no les cabe el poncho salteño, que no se animan a llevarse puesto».

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