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Los primeros pasos de Lugo impiden develar su enigma
Fernando Lugo, el ex obispo que logró romper la histórica hegemonía del Partido Colorado en Paraguay, sigue sin definir el rumbo de su gobierno, alimentando todo tipo de especulaciones.
Por ello el diario paraguayo ABC se preguntó, en una punzante nota editorial si no es ya prioritario que Lugo aclare cuál es el rumbo económico que pretende para Paraguay. ¿Desea Lugo un socialismo cubano o uno a la chilena?, se pregunta el medio. ¿Quiere estatizar o privatizar? No es lo mismo.
De lo contrario, sostiene el medio, Paraguay va directa e inevitablemente hacia una dura recesión. Quizás, intencionadamente, creen algunos, para luego del desastre provocado al comenzar a reconstruir la economía con otros paradigmas ideológicos. Bien distintos.
Sospechoso
Las únicas prioridades visibles de Lugo son, hasta ahora, la convocatoria a una sospechosa Convención Constituyente (como ocurriera ya en los «bolivarianos» Venezuela, Ecuador y Bolivia), la renovación de la Corte Suprema (para obtener lealtad y, quizás, hasta impunidad) y algunos intercambios políticos habituales con la oposición.
Sobre el resto, dice el ABC, «no aclara nada de lo que realmente importa». Como mensaje, grave. Razón por la cual, no sorprende demasiado que ABC se pregunte asimismo si Lugo «va a recurrir a los recursos del odio y la lucha de clases, a la violencia de masas, a los grupos armados, pequeños pero terroríficos, que van a asaltar, secuestrar, extorsionar y finalmente a reventar el sistema económico que funciona en libertad y al sistema democrático de partidos políticos que lo llevó al poder».
Mientras tanto, algunas cosas no cambian y Paraguay sigue siendo la principal ruta de tránsito del tráfico regional de armas, según la Policía brasileña. Ocho ciudades fronterizas son las vías hasta ahora utilizadas para abastecer, desde el Paraguay, a los grupos criminales. Algunas de esas armas van a parar a las FARC. Pero nadie parece conmocionado por esto. En el pasado, recordemos, se han encontrado armas del Ejército guaraní camino a las selvas colombianas, para ser allí intercambiadas por cocaína.
Irregulares
En este entorno opaco, confuso y de aparente indecisión ha comenzado a operar en Paraguay el Ejército Paraguayo del Pueblo. La fiscal Lilián Ruiz acaba de señalar a los medios que las autoridades departamentales paraguayas tienen conocimiento de los sitios en los que se encuentran sus integrantes, que no obstante hasta ahora no han sido detenidos.
Para hacer las cosas aún más complicadas, Fernando Lugo se niega a enviar al Congreso los textos concretos de los trece diferentes acuerdos que acaba de suscribir el pasado 16 de agosto con Venezuela, pese a que la carta magna del Paraguay establece que ellos deben ser sometidos a aprobación legislativa. Entre ellos hay algunos referidos a la seguridad energética; otros que tienen que ver con la seguridad alimentaria, con el área educativa, o con el financiamiento de la cooperación, o la creación de los conocidos centros oftalmológicos con médicos cubanos, o el comercio bilateral, o la operación de la izquierdista Telesur en Paraguay, etc. De todo, entonces. Por alguna razón, Lugo no quiere que el Congreso conozca por ahora lo que firmó. Esto agrega otro interrogante a sus extraños primeros pasos.

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