20 de mayo 2011 - 00:00

‘‘Los viajes son un curso acelerado de historia’’

Mónica Gonzaga y su hijo Adriano, posando durante un viaje de placer.
Mónica Gonzaga y su hijo Adriano, posando durante un viaje de placer.
Espera el estreno de la película «Rehén de ilusiones», dirigida por Eliseo Subiela, en la que actúa, junto a los protagonistas: Romina Ricci y Daniel Fanego. También está involucrada en otro proyecto, ítalo-brasileño, sobre la vida de Anita Garibaldi, la mujer de Giuseppe Garibaldi, héroe de la independencia italiana.

De todos modos, Mónica Gonzaga está con un poco de bronca, porque no se pudo llevar a cabo la coproducción argentino-italiana de Cenerentola (Cenicienta), debido a los altos costos de rodaje en la Argentina. En el film Gonzaga interpreta a la madrastra de Lola Ponce. Igual, la mujer sensual de los 80 siempre está en actividad.

Nació en 1958, en el seno de una familia de clase media, donde destaca el esfuerzo que hacía su madre como costurera, para que a ella no le faltase nada. Recuerda que su casa estaba llena de uniformes junto a la máquina de coser y por esa razón no le gustaba llevar amigas a jugar, ni festejar sus cumpleaños. También recuerda que mentía sobre el trabajo de su padre, diciendo que era contador. Por suerte, en la secundaria, pudo eliminar sus complejos y la pasó mejor.

Fue una época divertida. A los 12 años empezó a trabajar como modelo, al ser descubierta en un verano, en la playa. «Me tenía que cambiar de ropa en el colegio. Del uniforme a niña sexy».

Su fama llegó a fines de los 70, con La Carpa del Amor (1979), La Playa del Amor (79) y La Discoteca del Amor (80), trilogía que compartió junto a dos protagonistas de lujo: Cacho Castaña y Ricardo Darín.

Trabajó en más de 20 películas, a las que se sumaron muchos éxitos televisivos, como Mesa de Noticias (1984), No toca botón (85), Matrimonios y Algo Más (87), y una larga lista. Sus curvas y su voz particular no han cambiado con los años.

Tuvo dos ruidosos romances, Julio Iglesias y Cacho Castaña, pero el amor de su vida lo encontró junto al cineasta Alejandro Sessa, con quien tuvo su único hijo, Adriano (13). Estaba feliz, cuando a los seis meses de ser mamá Sessa fallece. Después de esta gran pérdida tuvo que enfrentar otras difíciles pruebas personales. Su casa de Punta del Este se incendió y pudo escapar de milagro, y en el verano de 2006 una neumonía viral la dejó internada dos semanas en terapia intensiva, donde ganó otra vez la batalla. En verano de 2010, en una comida, en la casa de

Cecilia Zuberbühler, conoció al analista político e historiador Rosendo Fraga, su actual pareja. Esta noticia fue tapa de todas las revistas, ya que a Mónica no se le conocían amores desde la muerte de su marido. Nadie apostaba a este romance, que ella disfruta a pleno.

Periodista: ¿Edad a la que comenzaste a viajar?

Mónica Gonzaga: Por suerte desde muy chica, a los 13 años.

P.: ¿Tus primeros viajes?

M.G.: A las provincias argentinas. El esfuerzo de mi trabajo, cuando empecé, tuvo como mayor premio los viajes y poder conocer el país. La gente del interior es increíble. En esos viajes ganaba dinero, me divertía, me sentía admirada... ¿qué mas podía pedir a esa edad?.

P.: ¿Muchos viajes?

M.G: Muchísimos. Europa, Oriente, Latinoamérica...

P.: ¿Algún país preferido?

M.G.: Amo Italia.

P.: ¿Qué disfrutás más de los viajes?

M.G.: Los viajes te dan cultura. Además de conocer un lugar y sus bellezas, ves cómo viven en otros países, sus costumbres. Los viajes son un curso acelerado de historia.

P.: ¿Alguna cultura preferida?

M.G.: Me encanta el mundo árabe. Tengo una atracción extraña y total.

P.: ¿Recorrés los lugares?

M.G.: Sí, me gusta caminar, mezclarme con la gente. Hago todas las excursiones. Disfruto mucho la comida, probar platos típicos.

P.: ¿Lugares pendientes?

M.G.: Praga, en República Checa y por mi hijo, África.

P.: ¿Algún recuerdo importante?

M.G.: El que más me emocionó: cuando mi hijo cantó en Liverpool, en «The Cavern», el tema de Los Beatles, «I was her standing there». Yo estaba ahí parada, y me lo dedicó...

Entrevista de Sara Louzán

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