12 de octubre 2010 - 00:00

Luis F. Noé reflexiona sobre la pintura como lenguaje

Artista extraordinario y estudioso de la historia y la filosofía del arte, Luis Felipe Noé (arriba una de sus obras) dialogará el jueves con psicoanalistas en el Borges.
Artista extraordinario y estudioso de la historia y la filosofía del arte, Luis Felipe Noé (arriba una de sus obras) dialogará el jueves con psicoanalistas en el Borges.
«El hombre de hoy no encuentra refugio en su imagen. Está en una permanente relación existencial con otros hombres y con las cosas.» Este y otros conceptos del artista Luis Felipe Noé serán eje de su diálogo con las psicoanalistas Estela Allam y Adriana Vázquez, en la charla organizada por la Comisión de Cultura de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), que se realizará el jueves 14, a las 19, en el Centro Recoleta (Junín 1930).

La propuesta es reflexionar acerca de la crisis de la imagen y la imagen hoy; y desarrollar la concepción de la pintura como un lenguaje y los factores que inciden en el acto de pintar, en relación con la idea de caos, central en la concepción artística y teórica de Noé.

El artista considera que una posible comprensión de la pintura hoy sería concebirla como «el arte a través del cual el hombre brinda imágenes de su relación con lo que lo rodea - desde lo inmediato hasta las categorías abstractas -, por medio de líneas y colores u otras imágenes y procedimientos y el espacio que él elija para concretarlas».

Estudioso de la historia del arte y la filosofía del arte y la estética, Noé ha desarrollado a lo largo de su trayectoria un importante trabajo intelectual materializado en numerosos escritos: «Antiestética» (1965), «La sociedad colonial avanzada» (1971), «Recontrapoder (1974), «A Oriente por Occidente» (1992), «El otro, la otra y la otredad» (1994), «El arte en cuestión» (conversaciones con Horacio Zabala, 2000), entre otros.

Su actitud autorreflexiva sobre el arte y la actividad artística está en todas sus obras. Acerca de Reflexión sobre la pintura, una tela, un bastidor, más otro bastidor bien tensado y distintas imágenes acompañadas de un texto, señaló: «fue un modo de señalar que la pintura siempre está pensando sobre ella misma, al pensarse como lenguaje que piensa sobre el mundo circundante». Para el artista dibujar es un pensamiento lineal: «Una línea lleva a otra línea. Así como cada uno conoce lo que piensa en la medida que lo está pensando, uno sabe lo que dibuja en la medida que está dibujando. (.) Dibujar es desenrollar una madeja, tirar de un hilo, o sea de una línea», como señaló a fines de los 70 en «Aproximaciones al dibujo».

Noé, junto a Eduardo Stupía, dirige la curaduría de «La Línea Piensa», un programa de exposiciones en el Centro Cultural Borges, un proyecto que apoya propuestas vinculadas con el lenguaje de la línea como forma de búsqueda, pero abiertas a retóricas diferentes, líricas, satíricas o políticas: todas en torno al dibujo.

Cabe destacar su trabajo para la muestra «Los muralistas en Galerías Pacífico», para cuyo relevamiento se reunieron dibujos preparatorios y bocetos. La exposición, inaugurada hace pocos días, presenta la historia de los famosos murales realizados por Antonio Berni, Lino Enea Spilimbergo, Juan Carlos Castagnino, Demetrio Urruchua y Manuel Colmeiro, inaugurados en 1946, en la cúpula de las Galerías Pacífico.

A comienzos de los 50, Noé (Buenos Aires, 1933) estudió en el taller de Horacio Butler: «Si bien de esto fui consciente progresivamente, puedo señalar el punto de partida: el año y medio (1951-52) que estuve en el taller de Horacio Butler. De él aprendí que dibujar no es meramente representar sino, ante todo, hacer una presentación visual», sostuvo. Entre 1959 y 1961, se propuso desarmar la oposición entre lo figurativo y lo abstracto, en una síntesis superadora.

Luego de varios años apartado de la pintura, la retomó en 1975, seducido a partir de su visión de los paisajes en El Tigre. «Abandoné en 1966 la pintura por nueve años, dado que había dejado el plano y esas instalaciones eran muy complejas. De manera inmediata me aboqué a investigar ambientaciones con espejos plano-cóncavos. Simultáneamente realicé grabados con materiales espejados», recordó. Con una de esas propuestas en la que combinó un autorretrato en aguafuerte dos acetatos y un espejo, obtuvo un premio internacional, una mención de honor en la Bienal Internacional de Tokio de 1978. «Talentoso dibujante, Noé estaba interesado por la historia y la política; todo lo cual lo hace, en cierto modo, más típicamente latinoamericano», según conceptos de Edward Lucie-Smith.

«La Naturaleza y sus mitos», es tan histórica como «Conquista y destrucción de la Naturaleza», que se ocupa de los orígenes de la América del siglo XV y el XVI.

Recibió numerosas distinciones y premios, entre otros, Premio Nacional Di Tella (1963), la Beca Guggenheim (1965 y 1966), Premio a la trayectoria artística de la Asociación Argentina de Críticos de Arte (1984) y el Gran Premio de Honor del Fondo Nacional de las Artes (1997). Fue el artista que representó a la Argentina en la última edición de la Bienal de Venecia.

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