1 de febrero 2018 - 00:00

Lula consolida su favoritismo a pesar de la nueva condena

Datafolha hizo el primer sondeo de intención de voto posterior al fallo de segunda instancia. Si no es inhabilitado, se impondría por sobre cualquier rival. Pero eso dependerá de una Justicia que hasta ahora no le dio motivos para la esperanza.

EN LA TRIBUNA. A sus 72 años, Lula da Silva recorre Brasil para promocionar su candidatura presidencial. ¿Un modo de preparar el clima para consagrar un sucesor?
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Brasilia - Luiz Inácio Lula da Silva se afianzó como gran favorito para ganar las elecciones presidenciales brasileñas de octubre, reveló ayer la primera encuesta realizada tras la ratificación de su condena por corrupción, que amenaza con privarlo de sus derechos políticos y enviarlo por doce años y un mes a la cárcel.

El sondeo fue realizado por el instituto Datafolha entre el lunes y el martes, tras el fallo de segunda instancia por corrupción pasiva y lavado de dinero.

Según el estudio, el líder de la izquierda vencería en segunda vuelta y por amplio margen a cualquiera de los posibles aspirantes al cargo.

Según Datafolha, si Lula no fuera inhabilitado como candidato y se librara de la prisión mediante las apelaciones que aún le restan obtendría en la primera vuelta entre un 34 y un 37% de los votos, y ganaría en balotaje.

Lo que impacta en ese escenario es la ventaja que les sacaría a sus potenciales rivales. Vencería por 49% a 30% al gobernador conservador de San Pablo, Geraldo Alckmin, por 47% a 32% a la ecologista Marina Silva y por 48% a 32% al ultraderechista Jair Bolsonaro.

Este último se mantiene firme en el segundo lugar con una intención de voto que oscila entre un 16% y 18%, por ahora suficiente para soñar con entrar en una eventual segunda vuelta.

Pese a su favoritismo, la candidatura de Lula puede ser impugnada por la Justicia, pues las leyes impiden que una persona con una condena ratificada en segunda instancia se presente a un cargo público, aunque la defensa del exmandatario intentará revertir ese estado de cosas. Si bien Lula (que gobernó entre 2003 y 2010) cuenta con la fidelidad de su núcleo duro electoral, esa lealtad no es fácilmente transferible. Según la encuesta, sólo un 27% acatarían una consigna suya de votar por otro candidato su fuera finalmente inhabilitado, una cifra que si bien es escasa podría asegurarle a un delfín un lugar en el segundo turno.

En un hecho que preocupó a Datafolha en términos de calidad institucional, un 31% de los potenciales electores de Lula afirma que, sin él, votará en blanco, anulará su voto o se abstendrá.

Si Lula no pudiera ser candidato, Bolsonaro (un homofóbico, misógino y defensor de la tortura) ganaría la primera vuelta con entre 18% y 20% de los votos, y según el escenario, se enfrentaría en una segunda al izquierdista Ciro Gomes o a la ecologista Marina Silva, a quienes la encuesta atribuye una intención de voto que varía entre 12% y 16%. En ese caso, tanto Gomes como Silva o cualquier otro candidato se impondrían al exmilitar, que en una segunda vuelta no obtendría más del 33%.

El futuro del proceso electoral se definirá en la Justicia, que en los próximos meses decidirá si Lula puede ser candidato o si comienza a cumplir la pena de prisión, todo lo cual genera una incertidumbre que, según analistas, hasta afectaría el proceso de recuperación que ha iniciado la economía brasileña.

Agencias EFE, AFP y ANSA

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