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Lula empetrola la campaña electoral
Al centrar el futuro de Brasil alrededor del petróleo y de una nueva Petrobras totalmente estatal para explotarlo, Lula no sólo adelantó el calendario preelectoral, sino que instaló al petróleo como componente principal de una plataforma política de corte ultra nacionalista para su Partido de los Trabajadores, PT.
También le volvió a marcar la agenda a la oposición. Al menos en el Congreso, donde Lula necesita que los cuatro proyectos que regulan al petróleo salgan votados antes de fin de año.
Por eso, la semana pasada, el Ejecutivo los envió a ambas cámaras con carácter de urgente, para ser tratados en 90 días. Si bien los detractores -tanto técnicos como políticos- a las nuevas normas alegan que tres meses no alcanzan para debatir la regulación de los próximos 50 años, los estrategas del lulismo y de Dilma Rousseff -la candidata del PT ungida por Lula para sucederlo- dicen que el tema del petróleo tiene que estar resuelto antes de la oficialización de la campaña electoral, en enero de 2010.
¿Las razones? No quieren que la discusión por el petróleo y el Pré-sal «polaricen ideológicamente» el año electoral. Pero por sobre todo, al acotar a 90 días su tratamiento en el Legislativo, buscan evitar que una discusión dilatada alimente el pase de más parlamentarios a las filas de la oposición.
«No va a haber problema en Diputados», dice Murillo de Aragao, un lobbysta conocedor de los pasillos del Congreso brasileño. Allí, el bloque oficialista (PT y el centrista PMDB) tienen 232 votos asegurados (sobre un total de 513), con lo cual obtendría la mayoría simple necesaria.
En cambio, en el Senado, oficialistas desencantados con la absolución a José Sarney (presidente de esa Cámara y acusado de corrupción) ya estarían abroquelándose con la oposición. No obstante, de acuerdo con Aragao, el Senado sólo introduciría algunos cambios para que los proyectos pasen nuevamente a Diputados, donde serían aprobados.
Estrategia publicitaria
Mientras tanto, dentro de Petrobras ya se coló la campaña. La cúpula de la petrolera estatal redireccionó su estrategia publicitaria para 2010. Por un lado, se engrosará el presupuesto publicitario ante las necesidades preelectorales: u$s 240 millones.
Por el otro, el lema de 2010 será -según adelantó O Globo- «Con el Pré-sal, Petrobras descubrió la riqueza del futuro, para una nación que despertó con la llegada de Lula».
Decisiones de un directorio de nueve miembros, de los cuales siete son nombrados por el Gobierno. Y presidido por Dilma Rousseff, la principal interesada para las elecciones de 2010.
Ella, la candidata, también se «empetroló». Durante el fin de semana dijo a Radio Bandeirantes que el Gobierno transformará al petróleo «en riqueza social, la que será un pasaporte para el futuro». Y agregó Dilma: «No queremos que el petróleo quede en manos privadas o bajo el control de compañías estatales de otros países». Por si cabía alguna duda del espíritu estatizante del lulismo y su sucesión.
En los últimos días, el petróleo no sólo es leitmotiv de campaña para Lula. Es, asimismo, argumento básico para una tesis política refundacional.


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