20 de junio 2011 - 11:55

Lula, invitado vip a show de Cristina

Prometió venir en septiembre. Jefe continental

Lula da Silva junto a Oscar Laborde, Edgardo Depetri, hugo Yasky y Martín Sabbatella.
Lula da Silva junto a Oscar Laborde, Edgardo Depetri, hugo Yasky y Martín Sabbatella.
Si los episodios se deslizan como anticipa la lógica K, y Cristina de Kirchner anuncia, en estos días, su plan reeleccionista, en septiembre la Presidente compartirá un acto, en un estadio de fútbol, escoltada por un invitado vip: Lula da Silva.

Con esa promesa, condimentada de elogios a la gestión del Gobierno, volvió una comitiva K que el viernes fue recibida por el expresidente de Brasil, eufórica por sus palabras, fascinada por sus planes y autorizada a difundir el respaldo lulista a la reelección cristinista.

La ceniza, que condiciona citas y movimientos, alteró la agenda original: a la cumbre con Lula -planeada para el martes pasado- irían Agustín Rossi, Gabriel Mariotto y uno de los caciques de La Cámpora, Andrés «Cuervo» Larroque. La reprogramación los dejó fuera del pelotón.

Llegaron el candidato K bis bonaerense Martín Sabbatella, el diputado Edgardo Depetri, Hugo Yasky de la CTA pro oficial, el embajador Oscar Laborde -a cargo de los vínculos políticos de la Cancillería- y el delegado del Frente Grande, Jorge Drkos, y del Movimiento Evita, Alejandro Rusconi.

Dos horas les dedicó el expresidente a sus visitantes argentinos. Hubo recuerdos sobre Néstor Kirchner, halagos a las políticas de Cristina de Kirchner y un claro gesto de apoyo a su reelección. «Si la derecha gana en la Argentina, la unidad regional se va a resentir», tradujo uno de los presentes las palabras de Lula.

Por eso fue explícito -contaron sus interlocutores- respecto del respaldo a la reelección de la Presidente y, en ese marco, prometió que estará en la Argentina en septiembre. En esa ocasión, pidió, quiere participar de un acto «masivo» junto a Cristina de Kirchner.

A la vuelta, se empezó a diseñar un show en un estadio de fútbol, numeroso como el de Huracán -el 11 de marzo- cuya organización estará a cargo de la Corriente Nacional de la Militancia (CNM) -que integran, entre otros, el Frente Transversal y el Movimiento Evita- junto a La Cámpora.

En su paso por Buenos Aires, el expresidente también disertará ante empresarios. Se mostró interesado en profundizar el vínculo entre hombres de negocios. Hay 450 grandes empresas de capital brasileño en la Argentina y pretende, según contó, profundizar el vínculo entre empresarios de ambos países.

-Por dar una charla cobro más que durante un año como presidente. Y encima puedo hablar de lo que me gusta -contó el expresidente.

Los invitados, al regreso, hacían cálculos en el aire. ¿Cobrará más, igual o menos que Bill Clinton, que cotiza sus disertaciones en cerca de medio millón de dólares?

Lula ha desarrollado, en estos meses, una intensa actividad regional. Se vio con Hugo Chávez, con Ollanta Humala, dialoga con Fernando Lugo -sigue de cerca la situación de Paraguay- y se enfoca en los casos de Pepe Mujica y Cristina de Kirchner, a quienes elogia.

Se rodeó, además, por expertos en la región. En la cita con los argentinos estuvo con Luis Dulzi, su mano derecha en esta etapa fuera del Gobierno, y con Otoni Fernandes, un periodista en quien delegó la comunicación de su Gobierno en el último tramo.

Fernandes impresionó con el conocimiento que demostró sobre los asuntos de la política doméstica argentina.

En una mirada global, Lula habló sobre la potencialidad de América del Sur en un «mundo multipolar» y destacó, en ese aspecto, el sesgo de centroizquierda, en algunos casos más próximos al populismo o el nacionalismo, que prima en el continente.

Se permitió, incluso, algunos análisis más de fondo: observó que el Foro de San Pablo ya es insuficiente -surgió, de hecho, en tiempos de Gobiernos de perfil liberal- y que además los espacios multilaterales, como la Unasur, deben tener una expresión política y partidaria.

Lula desechó ponerse al frente de la Unasur y también gambeteó entrar en la pulseada por la ONU. Se imagina como el hacedor de un espacio político en el continente y dejó claro que la Argentina y los Kirchner -según el relato de los visitantes- son figuras claves en ese proceso.

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