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Lula rectifica y diluye la idea de su retorno
En su última reunión formal con periodistas, Lula reveló algunas intimidades de su relación con el poder, siguió sin dar pistas sobre su futuro y garantizó que «sólo si ella no quiere», Rousseff no será «su candidata» en las elecciones que se celebrarán dentro de cuatro años, en las que «ni piensa» en postularse.
Aclaraciones necesarias tras el revuelo que generaron declaraciones anteriores, en las que se dejaba la puerta abierta a regresar al poder, lo que fue calificado de inconveniente para un liderazgo como el de la presidenta electa, que deberá consolidarse y despegarse de la sombra de su mentor.
«Tengo la idea fija de que Dilma será otra vez mi candidata», dijo el mandatario, quien entregará el Gobierno con una popularidad extraordinaria, cercana al 85%.
Pese a esas tasas de aprobación y respaldo, Lula aseguró que «nunca» pensó en proponer una reforma de la Constitución que le permitiera competir para un tercer mandato consecutivo.
«Ahí uno pide un mandato más y después quiere cuatro, quiere cinco y el país se va convirtiendo en una dictadurita sin que nadie lo note», afirmó. Una definición que no debe haberle gustado al venezolano Hugo Chávez, quien se ha despejado el camino para la reelección a perpetuidad.
Sobre su futuro personal, aseguró que se trata de «un proceso en construcción», pero reiteró que, aunque no planea «dejar de hacer política», desea tener «más descanso que trabajo» y pasar «un tiempo sin hablar ni dar opiniones».
Al estilo estadounidense, adelantó, no obstante, que trabaja en la idea de construir una suerte de «memorial» que se ocupe de divulgar su vida y obra, pues tiene «una historia de vida muy larga» y un legado para la sociedad. «Lula no surgió de la nada», sino que es resultado de un proceso y de una sociedad en efervescencia», declaró en tercera persona.
En lo económico, aseguró que Rousseff encontrará una «situación de confort en la economía» que le permitirá al país continuar en la senda del crecimiento en «forma ordenada», y reiteró su pronóstico, compartido por algunos organismos multinacionales, de que Brasil «será en poco tiempo la quinta economía del mundo».
Celos
También citó como un «hito» la participación de Brasil en el Grupo de los Ocho y «la propuesta de negociación con Irán» en torno al polémico programa nuclear de la nación persa, que «después el Consejo de Seguridad de la ONU creyó que no servía para nada», apuntó.
Al respecto, aseguró que Estados Unidos siente «celos» de Brasil, porque un país «del Tercer Mundo» logró persuadir a Irán de entregar uranio de bajo enriquecimiento y permitir su procesamiento en el exterior.
En ese marco, criticó la posición de la Casa Blanca en relación con Medio Oriente y aseguró que «no habrá paz» mientras en Washington «crean que pueden construir la paz solos, porque ellos son parte del conflicto».
Asimismo, lamentó que la llegada de Barack Obama a la Casa Blanca «no haya servido» para crear una nueva relación entre Estados Unidos y América Latina. «La relación cambió poco. La verdad es que no ha cambiado nada y veo eso con tristeza», dijo.
Lula descartó que pueda ser una especie de portavoz de América Latina ante Estados Unidos y también reiteró que no aceptará ningún cargo en organismos internacionales, pese a que lo han postulado para muchos, incluida la Secretaría General de las Naciones Unidas.
«Si un ex presidente de Brasil va a la Secretaría General de la ONU, después podría ir un ex presidente de Estados Unidos y ahí las cosas serían mucho más difíciles», apuntó Lula.
Agencias EFE, DPA y ANSA


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