17 de diciembre 2012 - 00:00

Lula y Dilma, con imagen blindada ante denuncias

Dilma Rousseff
Dilma Rousseff
Río de Janeiro - Dilma Rousseff o Luiz Inácio Lula da Silva serían votados por más de la mitad de los electores brasileños si hubiera elecciones, con lo que queda demostrado, una vez más, que la reciente sentencia del «mensalao» y otros casos de corrupción vinculados al oficialismo no afectaron a las máximas figuras del Partido de los Trabajadores.

Un sondeo realizado por la firma Datafolha y publicado ayer por el diario Folha de São Paulo, a casi dos años de las elecciones previstas para fines de 2014, indicó que Rousseff es la candidata favorita para el 26% de los electores, Lula para el 12%, mientras que el resto de los candidatos obtuvo resultados de entre el 1% y el 3%.

Datafolha también sugirió a los encuestados cuatro posibles panoramas electorales con diferentes listas de candidatos, tres en los que Rousseff sería la abanderada del PT

y uno en el que Lula ocupa-ría ese lugar, en el caso de que la actual presidenta renunciase a optar a la reelección. En esos escenarios con listas de candidatos cerradas, Rousseff recibió entre el 53% y el 57% de los apoyos, mientras que Lula recibió el 56%.

El senador Aécio Neves, probable candidato del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) en las elecciones de 2014, recibió entre el 9% y el 14% de las preferencias del electorado. La ecologista Marina Silva, postulante en las presidenciales de 2010 por el Partido Verde (PV) y disidente del lulismo, actualmente sin partido ni cargo político, fue la segunda preferida del electorado con entre el 13% y el 18% de los apoyos.

El pasado viernes, un sondeo del Instituto Ibope reveló que la aprobación del Gobierno de Rousseff se mantuvo en diciembre en el 62%, el mismo nivel de septiembre y el más alto desde que asumió su mandato en enero de 2011.

El Supremo Tribunal Federal (STF, Corte) condenó a penas de prisión, en el muy mediático juicio del «mensalao», a 25 exfuncionarios, lobbistas y legisladores del oficialismo o afines, entre ellos tres de las máximas figuras históricas del PT. Uno de los condenados, el expublicista Marcos Valerio, involucró la semana pasada a Lula en persona en la trama corrupta.

A su vez, la exsecretaria personal de Lula, responsable de la oficina de la presidencia en San Pablo, Rosemary Noronha, fue detenida por formar una banda dentro del Gobierno con directores de agencias reguladoras y de la abogacía del Estado para modificar, a cambio de sobornos, resoluciones técnicas para proyectos dependientes de la Agencia Nacional de Aguas y de la Agencia de Aviación Civil.

Agencias EFE, AFP y ANSA

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