27 de diciembre 2010 - 00:00

Lula ya prepara su día después entre sueños de regreso

Luiz Inácio Lula da Silva y Dilma Rousseff, en una foto previa a la Navidad. El sábado, el primero le dejará la presidencia a la segunda, quien deberá lidiar con la amplia sombra de su mentor.
Luiz Inácio Lula da Silva y Dilma Rousseff, en una foto previa a la Navidad. El sábado, el primero le dejará la presidencia a la segunda, quien deberá lidiar con la amplia sombra de su mentor.
San Pablo - El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, quien dejará el cargo este sábado a la mandataria electa, Dilma Rousseff, deberá convivir los próximos cuatro años con la posibilidad de regresar en 2014 y con ser el líder más popular del país y de la coalición que sustenta a su sucesora.

Ese día, después de entregarle la banda presidencial a su ex jefa de Gabinete, a quien convirtió en candidata victoriosa en las elecciones de octubre, Lula regresará a su casa, en el duodécimo y último piso de un edificio de Sao Bernardo do Campo, Gran San Pablo, donde construyó su trayectoria sindical y política.

Unos treinta amigos y sindicalistas del cordón industrial paulista preparan para el sábado a la noche una fiesta en Sao Bernardo do Campo para homenajear al presidente, que vive a 600 metros del sindicato de metalúrgicos, donde su vida política comenzó en los años 70 luchando contra la dictadura militar.

«Es una locura. Todo el mundo quiere organizar fiestas en homenaje a Lula», dijo el presidente del Sindicato de Metalúrgicos del Gran San Pablo, Sergio Nobre.

A unos 3.000 kilómetros al norte de Sao Bernardo do Campo, en Garanhuns, estado de Pernambuco, donde el primer obrero presidente nació hace 65 años, se prepara el museo Lula, que contará su trayectoria.

Por lo pronto, el propio Lula dijo recientemente que no se quedará fuera de la política y no descartó regresar en las elecciones generales de 2014, aunque aclaró: «Si Dilma hace un buen gobierno, tiene derecho a la reelección».

El «operativo regreso» de Lula ya tiene adeptos de fuste, como el senador Jorge Vianna, de Acre: «Lula es nuestro Pelé. Nadie deja de convocar a Pelé para la selección porque tenga 31, 32 años. Tenemos un Pelé en pleno vigor, en plena posición y con gran salud. Creo que la propia Dilma convocará a Lula», dijo al diario Correio Braziliense.

Para el gobernador de Pernambuco, Eduardo Campos, del Partido Socialista (PSB), gran aliado de Lula, el mandatario intentará articular una reforma política para consolidar en el proceso electoral una gran coalición de izquierdas al estilo del Frente Amplio de Uruguay.

Para los dirigentes sindicales amigos de Lula, el presidente no se jubilará de la política por dejar la presidencia.

El mandatario descartó en la reciente cumbre del Mercosur ser un candidato a secretario general de la ONU, bajo el argumento de que un líder político no puede asumir un rol burocrático. Pero además alertó que si un ex presidente de su peso político llega a la secretaría general de la ONU, un ex presidente de Estados Unidos también podría hacerlo.

También está vacante el puesto de secretario general de la Unión Sudamericana de Naciones (Unasur), tras la muerte del ex mandatario argentino Néstor Kirchner.

Un amigo de Lula, Jorge Samek, director general de la hidroeléctrica brasileño-paraguaya de Itaipú, pone sus fichas en la sostenida intención de Lula de llevar a América Latina y África las experiencias sociales y el financiamiento para el crecimiento productivo que fueron marca en su Gobierno, mediante un instituto, al estilo Centro Carter en Estados Unidos.

«Él va a salir de escena y después va a pensar cómo estructurar ese instituto. Lula quiere llevar la experiencia a África, y otros países de América Latina», dijo Samek.

Lula será, como jefe político y articulador del Gobierno que se inicia el primer día de 2011, el consejero más importante de Rousseff, su mano derecha en su segundo mandato.

Una señal inequívoca sobre el rol de Lula, con el 84% de popularidad al dejar el cargo, lo dio la propia Rousseff en Brasilia, la noche de la victoria en la segunda vuelta electoral de octubre: «Voy a golpear muchas veces la puerta de Lula, porque sé que siempre la encontraré abierta».

Agencia ANSA

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