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Macabra normalidad en comicios de México bajo tutela narco
Una mujer se apresta a votar en el pueblo de San Bartolomé Quialana, estado de Oaxaca. En algunos distritos de la frontera con EE.UU. fue notoria la escasa concurrencia debido a las amenazas de los carteles. La abstención habría llegado al 70%; Egidio Torre Cantú, hermano y reemplazante como candidato del PRI en Tamaulipas de Rodolfo Torre Cantú, asesinado la semana pasada, ejerce su voto en Ciudad Victoria. En ésta, como en gran parte de las del norte del país estuvieron bajo vigilancia policia
Un dato dominante de la jornada fue un nivel de abstención, que habría superado el 70%, como consecuencia de la explícita amenaza de los carteles de la droga, que dominan pueblos enteros del norte del país. Algunas mesas no abrieron y otras debieron ser suspendidas, debido a la presencia de grupos armados en las inmediaciones.
De acuerdo con sondeos de la firma Consulta Mitofskyras, el PRI, que gobernó durante 71 años México y se alzó con varias elecciones con fraude, ganó en 9 de los 12 estados donde el electorado eligió gobernador. Ya el año pasado, el histórico partido hegemónico había ganado los comicios legislativos nacionales.
En tanto, autoridades policiales y políticas informaron al menos 16 asesinados y un ataque a balazos a un delegado político. Al alba, en Chihuahua fueron hallados 10 cadáveres, cuatro de ellos colgando de puentes. Además, reportes de las autoridades y de partidos políticos dieron cuenta de al menos seis asesinados en Hidalgo, Veracruz y Oaxaca, mientras el delegado del PRI en Durango resultó ileso de un ataque a balazos. El triunfador candidato del PRI a la gobernación de Tamaulipas, Egidio Torre Cantú, hermano del ex candidato asesinado Rodolfo Torre Cantú, acudió a votar vistiendo un chaleco antibalas.
De acuerdo con la firma Gabinete de Comunicación Estratégica, que también realizó encuestas a pie de urna, el PRI ratificó su dominio en Chihuahua, Tamaulipas y Durango, todos muy afectados por las bandas de narcos. Además, habría arrebatado al oficialista de derecha Partido Acción Nacional (PAN) Aguascalientes y Tlaxcala, y también habría vencido en Zacatecas, que era gobernada por el centroizquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD) desde hace 12 años, lo que ratifica el declive de esa formación.
El PRI también habría obtenido victorias en Veracruz, Hidalgo y Quintana Roo. No obstante, una alianza entre el PAN y el PRD habría triunfado en el sureño estado de Oaxaca, uno de los más pobres del país y que siempre había tenido un gobernador priista.
«Yo voté por el PRI porque Calderón nos metió en esta guerra en la que estamos pagando justos por pecadores», dijo Jorge López, un albañil desempleado, al salir de un centro de votación en Ciudad Juárez, la urbe más violenta del país.
Los comicios convocaron a 31,8 millones de electores habilitados, es decir, el 41% de los 77,7 millones de empadronados. Se eligieron 12 gobernadores y alcaldes de 1.500 poblaciones.
Hubo denuncias sobre personas armadas en inmediaciones de urnas, compra de votos, proselitismo abierto o velado, llamadas telefónicas amenazantes, colegios electorales que abrieron tarde y votantes que no aparecieron en el padrón, aunque ello no es del todo ajeno a la historia electoral de México.
La jornada se inició con el macabro hallazgo en Chihuahua de cuatro hombres colgados; en Hidalgo murieron dos policías en un enfrentamiento con delincuentes; en Veracruz reportaron el asesinato de dos militantes, uno oficialista y otro opositor de centro, y en Oaxaca, el Partido del Trabajo reportó dos más.
Las bandas del narcotráfico, enfrentadas entre sí y contra las tropas federales y policías, provocaron más de 23.000 asesinatos en poco más de 3 años. Sólo el primer semestre de este año cerró con 5.287 muertes.


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