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Macri acusó a Gobierno de querer destituirlo
El escándalo por espionaje enfrentó ayer con más dureza a la administración porteña con el kirchnerismo, al que en un inicio acusó de «plantarle» al detenido Ciro James, acusado de escuchas ilegales. El jefe de Gobierno se embarcó en subirle el tono a los reproches a Cristina de Kirchner, por un caso que considera un embate político a su carrera por parte del Gobierno nacional, que ayer salió a sugerir que el mandatario debería renunciar a su cargo.
Mauricio Macri ayer durante la conferencia de prensa que brindó tras el desplazamiento del ex subjefe de la Policía Metropolitana y la detención del ex jefe de esa fuerza que aún no debutó.
Si bien el jefe porteño emprendió el regreso a la Argentina tras su estada en España de tres días, con la idea de mantenerse en sintonía con el discurso que culpa al kirchnerismo por lo avatares de escuchas y espías, fue el jefe de Gabinete nacional, Aníbal Fernández, quien terminó nutriendo la bronca del macrismo, cuando por la mañana, salió a pedir la renuncia del mandatario porteño, sin duda un exceso.
El otro gesto de Macri, quien además criticó las «actitudes mediáticas» del juez que lleva el caso, Norberto Oyarbide, fue frenar una embestida de la oposición y ordenó al ministro de Seguridad y Justicia, Guillermo Montenegro, que concurriera, en la misma tarde de ayer, a la Legislatura porteña, donde se iba a votar un pedido para interpelarlo la semana que viene (ver nota aparte).
«Quiero contestarle a las irresponsables declaraciones del jefe de Gabinete de la Nación, al matrimonio presidencial decirles que no nos van a parar, está claro que ustedes quieren ir por todo, han ido por la prensa, ahora por Corrientes, por las empresas y ahora parece ser que también quieren ir por la Ciudad de Buenos Aires», dijo Macri en el Palacio del Gobierno municipal, junto a su jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta y el secretario general del Gobierno, Marcos Peña. Montenegro no participó de esa puesta, con la idea de que el centro de la escena lo ocupara Macri y se preservara al ministro que tendría, luego a las seis de la tarde, su estrado en el recinto legislativo ante el cuerpo en pleno para hacerle preguntas.
Seguir trabajando
«No nos pueden comprar a todos y no van a poder con nosotros, vamos a seguir trabajando para lo cual la gente nos eligió a pesar de las agresiones y los aprietes y agradezco la tranquilidad -de esto hablaba en España con gente que quiere a este país y que querría sumarse a la nueva etapa- y la paz y el respeto del pueblo argentino a pesar de que todos los días nos matan, de que cada día nos cuesta más llegar a fin de mes y la angustia que tenemos porque no sabemos si vamos a salir adelante», apeló el jefe de Gobierno a la sensibilidad ante las situaciones de inseguridad.
El discurso, que fue luego criticado por los partidos de la oposición porteña (ver nota aparte), mantuvo el centro en reforzar que el proyecto de la Policía Metropolitana que se ha impuesto Macri, continuará y que la fuerza saldrá a la calle, estimativamente, a mediados de diciembre.
«Desde el primer día que asumimos el compromiso absoluto para combatir el flagelo de la inseguridad, creemos que todos tenemos derecho a recuperar la tranquilidad, arrancamos queriendo hacerle cumplir al Gobierno nacional la promesa de transferir la parte de la Policía Federal que nos corresponde, y se negaron. No vinimos a la política para quedarnos de brazos cruzados y asumimos el camino de construir la Policía de cero», explicó Macri.
Repitió además que la formación de la Policía Metropolitana, «va en contra de muchos intereses que hay alrededor de la inseguridad, de quienes les conviene convivir con la inseguridad pero a pesar de todas las trabas la Policía va a salir a la calle antes de fin de año y siempre con el objetivo de colaborar con la Federal y bajar el nivel de inseguridad de la gente».
Corte de raíz
Luego Macri se refirió a la actitud de su administración y confió que «sólo los necios no corrigen sus decisiones» y que en cuanto vio «que algún episodio podía enturbiar este proyecto es que cortamos de raíz y en esta investigación que se abrió colaboramos desde el primer momento», pero le dedicó un espacio a Oyarbide. Consideró que «me preocupa el accionar mediático diario, del juez, con afirmaciones a veces temerarias que luego tiene que rectificarse y todos queremos saber la verdad, que se investigue de un lado y de otro».
Macri llegó temprano de España. Pasó por su casa, y a las diez de la mañana comenzó la previa de la conferencia de prensa, reuniéndose con el nuevo secretario de Medios, Miguel de Godoy, Rodríguez Larreta, el diputado nacional Esteban Bullrich, el ministro Montenegro y el secretario Peña. Allí se enteró de las declaraciones de Aníbal Fernández, y redobló las frases que ya venía pensando en el avión.


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