22 de septiembre 2009 - 00:00

Macri avanza con obra faraónica

Mauricio Macri ayer, con escolares que armaron el tradicional vasito para que crezca una planta de porotos, al inaugurar el programa Germinando Buenos Aires.
Mauricio Macri ayer, con escolares que armaron el tradicional vasito para que crezca una planta de porotos, al inaugurar el programa Germinando Buenos Aires.
Mauricio Macri está dispuesto a arriesgar el inicio de su campaña electoral a presidente, arrancando con la principal avenida porteña, la 9 de Julio, hecha un boquete. Ayer, el Gobierno admitió que seguirá adelante con el proyecto de una autopista subterránea en esa vía, obra que la oposición creyó dada de baja. Esa presunción del antimacrismo surgió en el marco del diálogo al que convoca el jefe de la Ciudad cuando la oposición lo fustigó ante el pedido de un endeudamiento para saldar el rojo presupuestario y, al mismo tiempo, el anuncio de grandes obras. Así, la Legislatura le aprobó la emisión de deuda, pero a cambio de abandonar algunas ideas. Por cierto, la administración macrista admitió que no seguiría con el proyecto de un parque central en el norte de la Ciudad, pero sí con los túneles. Lo dijo ante un juez, ayer, el arquitecto Hernán Vela, jefe del Gabinete del ministro Daniel Chain, a cargo del área de Desarrollo Urbano. Fue durante una audiencia pública convocada por la Justicia a partir de un recurso presentado contra la obra. Vela explicó a este diario que «el proceso licitatorio continúa» y dijo que se postergó para el 30 de octubre la apertura del primer sobre. Aseguró que la obra estaría adjudicada hacia fin de año para comenzarse en los dos primeros meses de 2010 y que se podría concluir en 18 meses, es decir, a mediados de 2011, cuando irrumpa la campaña presidencial para el próximo turno.

De ese modo, Macri espera inaugurar esas vías subterráneas que tendrán tres carriles por mano para unir las autopistas Illia, 25 de Mayo y Buenos Aires-La Plata, ya lanzado a la carrera hacia la presidencia. Pero el almanaque podría hacerle arriesgar la peor foto, con la avenida en plena obra mortificando a los usuarios, como sucede con los cortes de calle cuando hay reparaciones. Más aún cuando ya el proceso comienza a demorarse.

Ayer, el juez Guillermo Scheibler citó a la denunciante María José Lubertino y asistieron también Aníbal Ibarra y los legisladores Eduardo Epsztein y Martín Hourest, entre otros participantes que buscan suspender la licitación. El Gobierno aseguró que la construcción no causará impacto ambiental negativo y se comprometió a realizar una audiencia pública para el 3 de noviembre próximo, antes de adjudicar la obra. Como el emprendimiento está a cargo de la estatal Autopistas Urbanas SA (AUSA), el proyecto no requiere aprobación de la Legislatura, pero hay una comisión de seguimiento que preside el macrista Cristian Ritondo, aunque la iniciativa todavía no desembarcó allí.

Para el legislador Ibarra, «el proceso de licitación es absolutamente ilegal, porque AUSA sólo puede hacer obras sobre las vías que tiene bajo su concesión y nunca se la autorizó bajo la avenida 9 de Julio».

La obra se pagará con los recursos de AUSA y el dinero que recaude la nueva autopista con los peajes.

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