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Macri baja más obras, ahora por sueldos
Mauricio Macri, ayer, en la Casa de la Cultura porteña al convocar al diálogo sobre «Buenos Aires 2020, un compromiso de todos», donde quiere mostrar que los recursos no alcanzan para las obras necesarias.
Cuando falta una semana para que presente el Presupuesto 2010, anticipó que trata «de hacer milagros con alambre y dos palitos» y que «la Ciudad no cuenta con recursos para realizar obras». Al mismo tiempo ingresó en la Legislatura un proyecto de readecuación de partidas. Explica allí, que debe hacer frente a los acuerdos con los gremios -municipales, docentes y médicos- de aumentos que se pactaron durante el año y eso le requiere $ 488 millones que no habrían sido calculados en el Presupuesto del actual ejercicio.
Para solucionar el tema, Macri pide dar de baja más partidas para obras y resta en la compra de equipamiento y bienes de uso, básicamente.
Asombro
La ecuación presupuestaria para la Capital Federal parece asombrar al mandatario, cuando la mitad de los ingresos son destinados al pago de salarios de las diferentes categorías de empleados. Están los permanentes de la administración, es decir, la planta que queda aunque cambien los gobiernos. Pero a esa capa se le agregaron en las últimas administraciones (Aníbal Ibarra, Jorge Telerman), un régimen especial para contratados, es decir para aquellos que sin que fuera necesario su ingreso por concurso se venían desempeñando informalmente. Aunque tienen un contrato de empleo público, a partir de diferentes decretos, gozan de aportes jubilatorios y obra social. Se suma la planta política, siempre generosa, que es transitoria, ingresa con la nueva gestión y se retira con la misma. Por lo general también esos sueldos de asistentes, técnicos, asesores y profesionales que desembarcan junto a ministros, suelen tener buenas remuneraciones. Se incluyen además los empleados del área de Salud y Educación y se sumarán los de Seguridad.
Macri ha querido recortar del plantel de contratados (más de 10.000, calculan), pero no sólo lo ha frenado el accionar sindical, sino también la revelación de que la planta política no es magra.
Y para sorpresa de sus propios funcionarios, la semana pasada les pidió que no incorporen aumentos de impuestos a la distribución de partidas del próximo ejercicio que debe enviar a la Legislatura a fin de mes. De ese modo, el Presupuesto para el año del Bicentenario se comenzó a calcular casi calcado del actual, con ingresos corrientes por alrededor de $ 16.000 millones. Según el proyecto de cambio de Presupuesto «la implementación de toda la política salarial» tiene «un costo adicional que se estima en el orden de los $ 452.693.639» y a eso se suman $ 36 millones para transferir a las escuelas privadas «en virtud de las recomposiciones salariales acordadas».


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