18 de agosto 2010 - 00:00

Macri denunció a Oyarbide por intervenir en derrumbe

Mauricio Macri y el ministro de Seguridad y Justicia, Guillermo Montenegro, ayer en un acto del Instituto de Formación de la Policía Metropolitana.
Mauricio Macri y el ministro de Seguridad y Justicia, Guillermo Montenegro, ayer en un acto del Instituto de Formación de la Policía Metropolitana.
El jefe de Gobierno porteño cumplió la amenaza y ayer denunció al juez Norberto Oyarbide por supuesto mal desempeño de sus funciones al haber ordenado un allanamiento al Ministerio de Desarrollo Económico de la Ciudad, en busca del expediente de nombramiento de un funcionario.

El magistrado procedió en función de la denuncia -tras el derrumbe del barrio de Villa Urquiza- del legislador porteño de la izquierda Marcelo Parrilli, quien, entre otras consideraciones, cuestionó la designación de un funcionario relacionado con las inspecciones a obras en construcción, por carecer supuestamente de conocimiento para desarrollar el cargo. Pero, luego Oyarbide se declaró incompetente para continuar con la causa, que deben llevar los tribunales locales y justificó el allanamiento porque se lo había ordenado la fiscalía para contar con pruebas.

Para Mauricio Macri eso fue suficiente para aumentar sus argumentos acerca de que está perseguido por el magistrado que lo procesó en la causa por escuchas. Según el mandatario, Oyarbide también habría intentado mortificarlo con las medidas que tomó tras el derrumbe de un gimnasio en el barrio porteño de Villa Urquiza, provocado por la excavación de una obra lindera.

Justamente ayer, Macri participó de un acto de premiación a cadetes de la Policía Metropolitana, donde dijo que no se arrepentía de haber creado esa fuerza porteña que le ha traído conflictos desde antes de estrenarse, cuando debió descabezar dos veces a la cúpula que integraron Jorge «Fino» Palacios (detenido y procesado por las escuchas ilegales) y Osvaldo Chamorro (socio de su antecesor).

En el escrito que recayó en el juzgado de Sergio Torres, el jefe de Gobierno porteño asegura que «desde la interposición de la denuncia» que formuló Parrilli «se tenía cabal conocimiento de su manifiesta incompetencia material para tramitar una investigación en la que estaba involucrada una actuación administrativa de un Gobierno local, y precisamente por esta última circunstancia es que el magistrado actuó intencionalmente, pese a la evidencia manifiesta, recurriendo a reiteradas infracciones procesales».

Macri completó la acusación sosteniendo contra el juez «el haber conducido el irregular trámite procesal con la clara finalidad de perjudicar el legítimo ejercicio de las funciones inherentes a la Jefatura de Gobierno y con conocimiento de que la decisión dictada era contraria a la ley y fundada en hechos falsos».

De esa manera acusó a Oyarbide de prevaricato, pero la medida no influye por ahora en que el magistrado siga a cargo de la causa que se inició cuando se descubrieron pinchaduras de teléfonos que habría facilitado el detenido Ciro James, quien reportaba como abogado asesor externo del Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires.

Macri se refirió al caso, ayer, en el Instituto de Formación de la Policía Metropolitana del cual egresaron 450 cadetes, y remarcó que por la creación de esa fuerza de seguridad hubo «tanta agresión desde el día cero que el equipo está muy organizado».

Contó que siempre supo que Oyarbide «iba a seguir adelante con las escuchas», y que durante en el verano pasado ya le anticipó a su equipo que «siguieran trabajando», para evitar una baja en la gestión como ocurrió el año pasado cuando se desató el escándalo.

«El último trimestre del año pasado fue el peor momento para nuestro Gobierno porque nos paralizamos, pero ahora ya estamos en marcha», repitió Macri.

De paso se refirió a la reciente difusión de llamados entre él y Palacios, una vez que el ex jefe de la Metropolitana ya había dejado el cargo. Dijo que no le cambiaba nada ese dato a sus situación procesal e insistió en que no conocía a James «ni sabía quién era hasta que apareció en el estrellato».

Decisión

De esa manera también el mandatario de la Capital Federal insistió con que seguirá en campaña para intentar competir por la presidencia de la Nación el año que viene y que en ese camino «no le pedí una alianza a nadie».

«Este tren que hemos dejado pasar tantas veces y que hoy nuevamente está en la estación de la Argentina para que nos subamos, nos vamos a subir, aunque tengamos que tirar por la ventana a Kirchner porque no lo aguantamos más», consideró, por la mañana ante las radios, el jefe porteño.

En otro sentido, si bien el macrismo definirá mañana si integra o no la comisión parlamentaria que investigará en torno a las responsabilidades políticas del gobierno porteño, por las escuchas, el PRO se mostró ya más resignado.

La decisión la tomará un grupo de legisladores en un almuerzo con Macri, pero en las últimas horas se aflojó la tensión y el oficialismo podría no solamente integrar el grupo de diputados, sino también ya avanza la idea de abandonar la supuesta pretensión de reclamarle a la Justicia por más lugares dentro de la comisión e impugnar así la pesquisa sosteniendo la presunta inconstitucionalidad por no contemplar la proporción de sillas que tiene cada bloque en el recinto porteño.

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