3 de septiembre 2010 - 00:00

Macri logró bendición de un rabino

Mauricio Macri
Mauricio Macri
El jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, recibió ayer una inesperada bendición (en el sentido lato del término) cuando, al finalizar una visita a un hogar de niños en situación de riesgo, un rabino ortodoxo le regaló una «brajá» (bendición, en hebreo). La bendición le fue otorgada a Macri la misma semana en que, desde Israel, la Cancillería de ese país negó dos veces haber recomendado a Jorge «Fino» Palacios para la jefatura de la Policía Metropolitana.

Macri concurrió a la sede de Ieladeinu («nuestros chicos», en hebreo), una institución creada por el rabino Tzví Grunblatt, que ayer abrió las puertas de su nueva casa sobre la calle Tucumán, construida por la donación del propietario de una cadena de autoservicios mayoristas. Allí se aloja a chicos de hogares judíos «en riesgo» (con padres golpeadores, drogadictos, madres prostitutas, niños víctimas de abusos sexuales, etc.).

Liderazgo

«Todas las bendiciones en víspera del Año Nuevo judío a nivel personal para todo aquel que trabaja para la gente. Está escrito en la Biblia que se recuerda a las personas por lo que hacen», destacó el religioso tras bendecir a Macri.

Grunblatt es el líder de la congregación Jabad Lubavitch, cuya ortodoxia «permisiva» le ha ganado el favor de los principales empresarios judíos de la Argentina. A nivel internacional, es la agrupación de mayor presencia global del judaísmo; su sede de Bombay fue atacada el año pasado por terroristas islámicos, y el joven rabino y su esposa fueron asesinados.

Tras la bendición de Grunblatt, el jefe de Gobierno dijo a los periodistas que «el rabino me ha dado energía pare renovar la lucha de todos los días». Según relata la agencia AJN, Macri charló con los chicos huéspedes del hogar, y recibió de ellos pedidos de «que vuelva a Boca y que los visite Martín Palermo».

En un tono más serio, Macri afirmó que «cuando uno habla de inclusión tiene que partir de darles la mejor calidad a los chicos, demostrarles que son iguales a los demás y que van a tener las mismas oportunidades».

Cabe apuntar que quienes cuestionan a Macri dentro de la comunidad judía son sectores laicos, sobre los cuales Grunblatt y la congregación Jabad Lubavitch no tienen demasiada influencia; sin embargo, la conducción de la AMIA está hoy en manos de sectores ortodoxos y religiosos. La actividad de ayer del jefe de Gobierno porteño fue sin dudas un intento por reconciliarse con un sector de la sociedad que tiene sobre él, por lo menos, sentimientos encontrados.

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