9 de junio 2015 - 00:14

Macri-Massa, un acuerdo stand-by

• FICCIÓN PRO: "MASSISMO SIN MASSA".
• SIGUEN NEGOCIANDO.

 Hasta las 3 AM del lunes, el macrismo y el massismo negociaron sin llegar a un acuerdo. Joaquín de la Torre, intendente de San Miguel y tal vez el último de los escuderos políticos de Sergio Massa, no logró perforar la obediencia debida de Emilio Monzó y Jorge Macri. Ayer por la noche, en el coqueto hotel La Tour En Brique de Bella Vista, la primera plana del Frente Renovador se reunió para analizar distintos escenarios. La decisión final estará a cargo de Massa, en soledad, entre hoy y mañana, al filo del vencimiento del plazo para inscribir frentes políticos en la Justicia electoral.

"Lo que nos pide Mauricio es sumar a todo el massismo sin Massa. No lo podemos mover de esa postura", repetían casi resignados Monzó y Macri primo ante De la Torre. El intendente de San Miguel descartó esa posibilidad. Hoy Massa evalúa tres escenarios posibles. Su prioridad es acordar con Macri, incluso declinando su candidatura presidencial y aceptando competir con María Eugenia Vidal en las PASO para definir al candidato opositor a gobernador de Buenos Aires. Si Macri y Jaime Durán Barba no ceden, Massa está dispuesto a seguir adelante con su aventura presidencial junto a José Manuel de la Sota a pesar de tener una tropa diezmada y desmoralizada por el sinfín de fugas de intendentes y el hueco que dejó Francisco de Narváez en la provincia de Buenos Aires. Incluso evalúa radicalizar su armado con Malena Galmarini como primera candidata a diputada nacional por la provincia de Buenos Aires. La última opción, y la menos probable, es bajarse de toda candidatura para liberar a su tropa.

Tanto Macri como Massa son víctimas de ficción autoconstruidas en estas últimas 48 horas antes de que opere el vencimiento del plazo para inscribir alianzas en la Justicia electoral. Massismo sin Massa, el oasis político de Macri y Durán Barba, es ni más ni menos que sciolismo explícito. Depurar y desperonizar a Massa equivale a sumarle territorio e intendentes a Daniel Scioli. Cada intendente peronista que fuga del Frente Renovador va a parar al Frente para la Victoria. No existe jefe comunal peronista, dentro del massismo, que tenga planeado mudarse voluntariamente a las filas de Macri. Ya ocurrió con Darío Giustozzi (Almirante Brown), Sandro Guzmán (Escobar), Raúl Othacehé (Merlo), Humberto Zúccaro y hasta con Gabriel Katopodis (San Martín), quien formalmente todavía pertenece al Frente Renovador.

El cálculo de Macri, asesorado por Durán Barba, suma así para Scioli como precandidato presidencial del Frente para la Victoria. Cerrarle cualquier vía de negociación a Massa, aspirar a heredar el massismo sin Massa, nutre al sciolismo, más allá de no desperfilar al PRO. El jefe de Gobierno porteño se debate así entre la política y el marketing. El próximo miércoles, antes de las 24 horas, ese dilema deberá ser resuelto. De Horacio Rodríguez Larreta para abajo, toda la tropa del PRO ambiciona el acuerdo. Macri lo veta. El tigrense juega con cada minuto y pospuso la conferencia de prensa prevista para hoy, para mañana.

Massa también padece su propio paraíso artificial. Desde que fue electo diputado nacional en las legislativas de 2013, el exintendente de Tigre quiso hacer kirchnerismo sin ser Kirchner. Blindó a Cristina de Kirchner de cualquier crítica de gestión y apostó a polarizar con Scioli. Provincializó su estrategia y no logró construir una estrategia nacional. A cada consulta, problema o inquietud de un intendente, respondió con la muletilla nestorista "dejá, eso lo arreglo yo". Pero Massa no es Kirchner. Y no logró tampoco hacer kirchnerismo sin ser Kirchner. Tuvo voracidad y ambición política, pero le faltó la estructura nacional y los recursos que manejaba el expresidente gracias a su paso por la Casa Rosada y su posterior poder conyugal vía Cristina.

Mientras el PRO afina el lápiz para inscribir el frente Cambiemos junto a la UCR de Ernesto Sanz, la Coalición Cívica de Elisa Carrió y el Partido Fe de Gerónimo "Momo" Venegas -amigo del papa Francisco y socio de Hugo Moyano en la CGT opositora-, Massa reconstruye el Frente Renovador para la Esperanza. Recuperó al Movimiento de Integración y Desarrollo, mientras intenta atornillar al diputado Alberto Asseff para garantizarse también la estructura nacional del PNC Unir. "Ojalá que las declaraciones de De Narváez no sean una profecía autocumplida. Cristina no es imbatible como no lo fueron ni Menem ni Néstor Kirchner. Con una alternativa confiable y coherente se le puede ganar inclusive en la provincia de Buenos Aires", fue la arenga de Asseff. Mientras tanto, Mónica López asoma como la única precandidata a gobernadora por Buenos Aires.

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