29 de junio 2010 - 00:00

Macri privatiza otra zona para la basura

Diego Santilli
Diego Santilli
Mauricio Macri avanza en la privatización casi completa del servicio de recolección de residuos, algo que no podrá cerrar en su totalidad porque se lo impide la Constitución local. Pero el Gobierno porteño ya tiene en curso la licitación para dar en concesión la mitad de la llamada zona 5, zona testigo, que es la única porción de la Ciudad que está a cargo de la administración, mientras que el resto de la recolección de residuos lo realizan empresas privadas.

El tema de la basura ya es polémico por el retraso que tiene el llamado a licitación para toda la Capital Federal, que lleva más de un año de demora al borde de estar en contravención, teniendo en cuenta que se prolongará por otro año más. Para eso, el ministro de Espacio Público, Diego Santilli, ya tiene prevista una audiencia pública para el próximo 27 de julio y abrir el concurso en agosto.

Mientras tanto, el funcionario adoptó una medida para la zona estatal que abarca los barrios del sur porteño, de la comuna 8 y parte de la 9 (Villa Riachuelo, Liniers, Mataderos, Lugano, Soldati aproximadamente). Dividió la sección y llamó a licitación para la recolección de la basura domiciliaria en 1.572 cuadras ofreciendo $ 56 millones anuales para esa limpieza. Pero lo concesionará solamente por un año, es decir, hasta que se concrete la licitación global que en su momento se frenó por no adaptarse a las leyes porteñas que promueven la reducción de los desperdicios. Los empleados municipales se concentrarán en la comuna 8, con la idea de aumentar el personal y hacer más eficiente el servicio en los barrios donde suele registrarse la mayoría de las quejas.

En esa materia ahora no tendrán intervención los legisladores de la Ciudad, ya que la parte que se privatiza consiste en la contratación del servicio sólo por un año y el concurso para toda la Ciudad lo será por cuatro. Solamente los diputados deben aprobar concesiones que se formulen por más de un lustro, como quería anteriormente Macri, con la idea de que un lapso más extendido estimularía las inversiones. De todos modos, la oposición al PRO ya puso el pliego de licitación de la zona 5 en la mira.

No es el único tropiezo de Santilli por estas horas. Al parecer en el Ejecutivo no estarían del todo conformes con su gestión, teniendo en cuenta que su nombramiento obedeció a darle un perfil más político al gabinete. Le han criticado, por caso, la aparición de publicidades de su ministerio en los cines que algunos consideran algo personalistas, pero también le reprochan por más dinamismo, mientras que el ministro ya habría hecho llegar sus propias quejas por falta de fondos para volcar en la gestión que es clave en la administración de Macri y la lentitud en la elevación de las partidas presupuestarias. En su entorno creen que, desde que comenzó una suerte de campaña política junto a Gabriela Michetti, los seguidores de Horacio Rodríguez Larreta lo miran con indiferencia. Será por eso que ayer el ministerio se ocupó de aclarar que la privatización del servicio de recolección de basura que está en marcha «es un proceso que inició la gestión anterior», es decir la que estuvo a cargo de Juan Pablo Piccardo -actual director de la empresa estatal de subtes-. Ese funcionario también está complicado, pero en la Justicia, a partir de la concesión de otro servicio, el de mobiliario urbano.

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