23 de septiembre 2011 - 00:00

Macri, quejoso porque Cristina no llamó más

Mauricio Macri
Mauricio Macri
Mauricio Macri parece atribuirle más consistencia de la que mostró a los llamados que cruzó con Cristina de Kirchner cuando primero ella lo felicitó por el resultado que lo consagró reelecto, y luego él le retribuyó cuando ella se impuso en las primarias del 14 de agosto.

Desde entonces, Macri insiste en que aquello fue el comienzo de una relación, pero se muestra frustrado porque el idilio no prospera. Nuevamente, ayer reclamó, alzando algo el tono, una entrevista con Cristina de Kirchner, según se desprende del modo en que el jefe de Gobierno se expresa sobre que solamente hubo un cruce de llamados y la relación, cordial, se paralizó con la Presidente. Pidió que el Gobierno nacional tenga «una actitud de grandeza», en la nueva modalidad que intenta imprimirles el PRO a sus discursos poselectorales, marcados por los consejos del ecuatoriano Jaime Durán Barba, de amortiguar las confrontaciones.

El jefe de Gobierno porteño partió ayer a la tarde hacia España, donde una gira oficial lo retendrá por una semana, en principio. Antes de partir, Macri inauguró una placita en Villa Devoto y habló de lo que espera del Gobierno nacional para los próximos cuatro años. Para Macri, «no hay relación todavía», refiere con respecto a Cristina de Kirchner, y se perdió «energía inútilmente», con confrontaciones improductivas.

El mandatario confió además que esperaba «otro tipo de relación y propuesta» con el kirchnerismo, desde que asumió su primer mandato como jefe de la Capital Federal, aunque destacó que el cruce de llamados para felicitarse mutuamente fue «un punto de partida».

«Si el oficialismo no quiere dialogar, se pierde una buena oportunidad. Los votos no son de uno, esto pasa muy rápido, esto es circunstancial», explicó el jefe de Gobierno a los movileros. Agregó que también espera «otro tipo de propuesta con el Gobierno nacional» y repitió que «por el momento lo único que tenemos es un buen diálogo telefónico».

Macri destacó la necesidad de comenzar a «debatir cuál es nuestro lugar en el mundo, la relación de la Argentina con Brasil, con Chile, etc. porque tenemos que resolverle la vida a la gente entendiendo que somos adversarios y no enemigos. Tenemos que bajar el nivel de agresión, no de participación».

«Si se renueva la política argentina
-consideró Macri sobre las elecciones del próximo 23 de octubre-, van a surgir nuevos liderazgos y viene el debate de cómo nos insertamos en el mundo». Por eso, entiende que «hace falta construir agenda común» con el Gobierno kirchnerista, si ratifica el triunfo en los comicios venideros.

Y allí, nuevamente se lamentó: «No ha comenzado una relación con la Presidente, todavía no hay nada concreto, sólo una conversación aquel día después de la elección, y el Gobierno de la Ciudad tiene siempre vocación para el diálogo».

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