12 de julio 2010 - 00:00

Macri recluta jóvenes y busca intendentes

Mauricio Macri junto a escolares en la inauguración de un campo de deportes en el barrio de Villa Soldati de la Ciudad de Buenos Aires, el sábado.
Mauricio Macri junto a escolares en la inauguración de un campo de deportes en el barrio de Villa Soldati de la Ciudad de Buenos Aires, el sábado.
Sin aliados por ahora, el PRO busca conformar un armado en la provincia de Buenos Aires que, más tarde o más temprano, termine comulgando con los viejos socios en ese territorio. La idea es, antes de que termine el año, llenar una grilla de aproximadamente la mitad de las intendencias bonaerenses, unas 60, aunque las aspiraciones podrían terminar en mucho menos, si se tiene en cuenta que por ahora, Mauricio Macri cuenta con solamente tres aspirantes a municipios, dos ministros actuales en la Ciudad de Buenos Aires. Uno es Néstor Grindetti, quien conduce Hacienda y se embarcaría nuevamente en disputarle a un ex pariente suyo la intendencia de Lanús, su barrio. El otro que mantiene la misma inquietud e incluso comparten salidas de campaña con Grindetti es el titular de Justicia y Seguridad, Guillermo Montenegro, para San Isidro. El tercero sería el propio Jorge Macri, quien se animaría a disputar Vicente López. Con nombres menos conocidos, el PRO ya tiene postulantes propios para los municipios de Punta Indio, 9 de Julio y Rivadavia, entre otros.

Ese proyecto seguirá tomando forma el viernes próximo en una reunión de la mesa nacional del macrismo que buscará repasar lo realizado hasta ahora para la candidatura nacional de Macri y planificar el segundo semestre del año de campaña. No hay allí aún ninguna idea ni estrategia para el caso de que los deseos de encabezar una boleta presidencial del jefe porteño se frustraran. «No existe la idea de Macri postulándose nuevamente para la Ciudad», aseguran los animadores de la campaña del mandatario de la Capital Federal, aún negando los deseos de parte de la tropa.

La estrategia para la provincia de Buenos Aires, donde el macrismo asegura contará con un «candidato propio para la gobernación» (y piensa en Francisco de Narváez) la quieren completar con otra: aumentar el reclutamiento de jóvenes PRO para lo cual Macri (Mauricio) le dedica todo lo que puede, como una fiesta patria el viernes pasado en un Club de Villa Pueyrredón en la Capital Federal.

En la provincia de Buenos Aires, se justifica que los menores de 40 sean el blanco PRO, con datos que retiene el macrismo. Por ejemplo, explica Jorge Macri, que con los menores de 35 años la diferencia de votos a favor contra la candidatura de Néstor Kirchner fue de 10 puntos. Otra aritmética para esa política le asegura al macrismo que de unos 60 concejales del bloque bonaerense la edad promedio «es de 34 años y eso nos diferencia del resto de los partidos, que promedian los 51 años». Como otro alarde, afirma el macrismo que tanto en la Legislatura porteña como en el Congreso, el PRO tiene las edades más jóvenes, y más mujeres. Es decir, buscan sumar diferencia con esa porción generacional a la que prometen lugares seguros en las listas electorales del año próximo. De 14 boletas bonaerenses de la pasada elección que el PRO ganó sólo en la tira de ediles, nueve las encabezó el macrismo con actuales concejales que llegarían a encabezar ahora las listas a las intendencias.

La diputada Soledad Martínez, titular de la juventud PRO; el secretario general del Gobierno porteño, Marcos Peña, y el legislador de la Ciudad, Fernando De Andreis, animan la movida generacional para Macri.

El jefe porteño arenga a los jóvenes con la idea de «cambiar las expectativas y aprovechar la infinidad de oportunidades que se le presenta al país en esta década» y pidiéndoles que «continuemos el compromiso de generar entusiasmo y participación en la ciudadanía, de poner la política al servicio de la gente y llevar a la Argentina a recuperar esa condición de liderazgo en el mundo que supo tener hace mucho tiempo».

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