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Macri, una marca electoral casi imbatible para los K
Federico Pinedo
Aquel criterio, que algunos K todavía reproducen, tropieza con un dato duro: los Macri han sido, en los últimos años, los artífices de varias de las más ruidosas derrotas del Gobierno en los últimos años. Es más: es la marca política que más veces venció a los Kirchner.
La tesis se confirmó este domingo con el adicional de la portación de apellido. El triunfo de Jorge Macri en Vicente López, a pesar del despliegue fenomenal que hizo el Gobierno para sostener a Enrique «Japonés» García, sumó otra ficha a esa tendencia.
Sobre todo porque refuerza, en el pico más alto del kirchnerismo como fuerza política y electoral, una secuencia de victorias macristas sobre candidatos K: los dos triunfos de Mauricio Macri en Capital y la sorpresa de Miguel del Sel en Santa Fe.
Es cierto que, en simultáneo, el macrismo respaldó al derrotado Alfredo Olmedo en Salta -que quedó segundo, lejos de Juan Manuel Urtubey- y apostó en un puñado de municipios, entre los más visibles Néstor Grindetti en Lanús, que terminó segundo pero lejos.
A su vez, se trepó sobre la hora a la disputa en Malvinas Argentinas: acompañó, a días de la elección, a Jesús Cariglino mientras que Cristina de Kirchner cerró allí la campaña para apoyar a Luis Vivona. Ganó Cariglino y Macri se anota parte de esa victoria.
Um caso clave es la elección de diputados nacionales de Capital. Federico Pinedo, con boleta corta, rozó los 20 puntos y quedó 10 abajo de la tira del FpV que encabezó Roberto Feletti. El macrismo lo valora como un buen resultado porque dependió del corte: los K dicen que el macrismo perdió 25 puntos en relación con julio.
Así y todo, la estadística electoral -en particular si se mide la marca Macri- refleja una mejor performance del jefe de Gobierno en los enfrentamientos con la Casa Rosada.
La saga empezó el 24 de agosto de 2003, primera experiencia electoral del actual jefe de Gobierno: aquel domingo derrotó por casi 5 puntos a Aníbal Ibarra, candidato esponsoreado por Kirchner que había asumido unos meses antes, concretamente el 25 de mayo.
Pero a los 20 días, Ibarra y Kirchner se tomaron revancha: dieron vuelta el resultado y frustraron las aspiraciones de Macri en la segunda vuelta, que terminó 53 a 47 a favor del exfrepasista.
Dos años después, Macri volvió a insistir: estrenó la marca PRO y se anotó como primer candidato a diputado nacional. Venció, con holgura, a Elisa Carrió y al entonces canciller Rafael Bielsa, la oferta kirchnerista para la Ciudad.
Fue la previa a su llegada a la jefatura del Gobierno porteño sobre la cual circula una leyenda urbana K según la cual Kirchner no forzó la unidad entre Daniel Filmus y Jorge Telerman como parte de su criterio de preservar a Macri como enemigo perfecto.
Al margen de esas elucubraciones, en 2007 Macri sumó dos derrotas más sobre los K y estiró el duelo personal a 4 (la primera vuelta de 2003, la de diputados de 2005 y las dos de 2007) a 1 (la segunda vuelta de 2003).
En 2009 esa brecha se amplió: Macri selló un acuerdo electoral con Francisco de Narváez y, como uno de los pilares de Unión-PRO, contribuyó a la derrota de Kirchner en las legislativas por la provincia de Buenos Aires. Perceptivo o afortunado, Macri esquivó una derrota segura con Cristina de Kirchner al bajarse de la presidencial, y además de preservar un eventual futuro político como enemigo perfecto de la Presidente, evitó alterar la estadística que lo ubica como el opositor que más veces venció a los Kirchner.


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