21 de octubre 2015 - 00:00

Macri ya alardea con la estrategia para balotaje

María Eugenia Vidal y Marcos Peña
María Eugenia Vidal y Marcos Peña
Todo el discurso de Mauricio Macri en las últimas semanas estuvo centrado en instalar en el electorado la idea de la chance concreta de ir a un balotaje con Daniel Scioli.

No es un elemento más de la campaña, es la única opción de juego para el candidato de Cambiemos. Esa opción se transformó en un ejercicio de comunicación en este último tramo hacia el próximo domingo, con despligues y alardes del macrismo sobre la marcha que tendrá la campaña hacia el balotaje.

El macrismo se caracterizó desde el principio de su carrera en el Gobierno porteño por una creatividad especial aplicada a la administración de la política, casi un ejercicio de ejecutividad empresarial.

En esta campaña una de de esas innovaciones fue el llamado "call center", En esa oficina de la calle Rivadavia y Larrea decenas de militantes están atentos a las llamadas por teléfono hacia potenciales votantes de todo el pais que les programa una computadora.

Los operadores de la campaña del PRO decidieron que por ese lugar no sólo pasen militantes, sino tambien candidatos y funcionarios. De ahí que quienes reciben las llamadas en todo el país cada tanto pueden encontrarse con alguna voz familiar que les pide unos minutos para hacerles una suerte de preguntas sobre sus expectativas políticas.

El mecanismo se despedirá de la campaña si no hay balotaje, pero el macrismo ya proclama internamente que continuará con su rol de cantera del discurso de Cambiemos para la presidencial.

El sistema funciona casi de la misma forma que un call center comercial, aunque en este caso sólo se procesan llamadas salientes.

Una computadora ya tiene cruzados padrones de distintas zonas del país mediante un software que puede discriminar la intención de voto promedio de acuerdo con los resultados de elecciones anteriores.

Sobre esa base quienes están a cargo de uno de los teléfonos deben sentarse en la cabina y esperar que la máquina haga el llamado.

Despues de pedirle un minuito de su tiempo al posible votante, comienza una serie de preguntas preparadas por el equipo que lidera Marcos Peña.

El efecto no se limita a intentar convencer a quienes levantan el teléfono de votar por Macri, sino que esa es la verdadera encuesta que toma en cuenta el macrismo a la hora de definir el discurso de campaña.

De allí sintetizaron, por ejemplo, que para los mendocinos las prioridades a la hora de elegir candidato son la seguridad y el impacto del Impuesto a las Ganancias sobre los salarios.

O que en el conurbano aparece ya el miedo por los efectos del narcotráfico entre las primeras tres preocupaciones junto con la inflación y la seguridad, elementos que María Eugenia Vidal utilizar a diario en su mensaje de campaña.

Ese sistema sirve, a la vez, de entrenamiento a candidatos que son obligados a pasar por allí en turnos de cinco horas. Algunos revelan que son extenuantes y en ocasiones deben someterse a discusiones con los ciudadnos que se declaran no votantes de Macri. Desde allí se levantan también las consignas para el balotaje que ya usan los candidatos.