11 de julio 2011 - 00:00

Macrismo retiene mayoría de bancas, sin quórum propio

Macrismo retiene mayoría de bancas, sin quórum propio
El macrismo seguirá con mayoría abultada en la Legislatura porteña tras el resultado de ayer en los comicios a diputados (ver cuadros) y así conservaría la conducción de la casa, además de tener beneficios en el reparto de comisiones. Pero continuará también sin llegar al quórum propio y con una oposición que tal vez le sea más dura, teniendo en cuenta el crecimiento del bloque Proyecto Sur. El cineasta Fernando Pino Solanas suma los legisladores que obtuvo, ya que de su bancada de siete integrantes ninguno termina este año.

Si el kirchnerismo reuniera en una sola bancada a propios y a aliados podría disputarles a los solanistas el lugar de primera minoría, algo que no es menor ya que la posición definirá lugares claves y codiciados en organismos de control que le corresponden a la oposición. Todo, claro, una vez que el próximo 10 de diciembre ingresen los nuevos diputados a las bancas, aunque más de diez serán repetidores.

El macrismo superó las expectativas y aumentará el bloque, mientras que el kirchnerismo se dio el gusto de superar con la lista oficial a la de sus colectoras.

La otra dificultad para el oficialismo porteño (que es PRO) es no contar con eventuales aliados dentro del recinto para reunir la mayoría especial de dos tercios de los diputados -cuarenta votos- para las leyes que así lo requieran. Pero podrá seguir conduciendo la Legislatura porteña, a menos que un acuerdo opositor, impensado, quisiera arrebatarle el lugar.

Mermas

Las bancas que repone el PRO y las que agrega terminaron mermando al ibarrismo, a la Coalición Cívica, a Unión Federal y al socialismo, dentro de los catorce bloques que existen actualmente.

En ese sentido, la disputa entre las colectoras de la fórmula Daniel Filmus-Carlos Tomada, que arrancó con la campaña electoral, pasó ayer a mayores. Desde la apertura de los comicios, el ibarrismo fue alertado (y no precisamente por amigos) acerca de la desaparición de sus boletas en el cuarto oscuro y con dureza recriminó a la otra lista filo-K, que encabezó la extelermanista Gabriela Cerruti (la boleta propia del binomio K la que encabezó Juan Cabandié). La movida llevó a asesores de Aníbal Ibarra a reclamar durante todo el día ante la Justicia, pero además, el legislador, al cruzarse en un canal de TV con el diputado Gonzalo Ruanova (Cerruti) lo increpó duramente -casi pasan a la agresión física-. Aseguran testigos de la escena que Ruanova no hizo esfuerzos por negar la presunta picardía de hacer desaparecer del cuarto oscuro las boletas de Ibarra. A eso se suma, según los ibarristas, que algunos presidentes de mesa se confundían y sólo ponían la lista oficialista, hasta que los fiscales -insuficientes- llegaban a corregir la reposición de las papeletas.

Mal de colectoras

Como sea, el kirchnerismo llevará hasta la Legislatura la pelea con sus aliados, y si no fuerza otra cosa, padecerá como ahora la partición de los bloques, con mayor costo para el pejotismo que actualmente conforma una bancada de cuatro legisladores, de los cuales dos ya no fueron en las boletas. Uno, el titular del bloque, Diego Kravetz, quien pasó al telermanismo, que padeció una derrota que parece invalidar definitivamente al exsuplente de Aníbal Ibarra, Jorge Telerman. De todos modos, Kravetz ya no podía repetir otro mandato. No tuvo lugar en las boletas Silvina Pedreira, quien se referencia con el titular del PJ Capital, Juan Manuel Olmos, relegado en la lista que tildó Cristina de Kirchner (fue en el puesto 11). Quedarán en ese bloque los sindicalistas Claudio Palmeyro (taxis) y Mateo Romeo. Tras el resultado de anoche se podría sumar a ese subloque K otro gremialista, Alejandro Amor, del poderoso Sutecba (municipales). El kirchnerismo puro lograba reponer las dos bancas que vencen en diciembre y aumentar el bloque, pero lejos de competir con la hegemonía del PRO en el recinto.

Para el macrismo, la renovación de las bancas que se producirá el 10 de diciembre tras la elección de ayer, provocará cambios que anticipan una puja hasta entonces. Si bien lograron renovar el mandato los legisladores porteños Oscar Moscariello y Cristian Ritondo, se abre la posibilidad de un enroque. Ritondo, que es jefe de la bancada, aspira a ocupar el cargo de Moscariello, quien preside la Legislatura, y de ese modo también reemplaza a Mauricio Macri en su puesto cuando una ausencia lo requiere, ya que no hay vice desde la renuncia de Gabriela Michetti. Pero además, el jefe de Gobierno tiene previstos movimientos en su gabinete, y entre ellos se ve forzado al reemplazo de Daniel Presti, el subsecretario de Justicia -en la práctica viceministro de Guillermo Montenegro-, quien ingresará como legislador porteño de acuerdo con el resultado de ayer.

Terminará el mandato, en cambio, el titular de la Comisión de Presupuesto, Álvaro González. No se postuló porque ya tuvo dos mandatos consecutivos y en la Ciudad de Buenos Aires no se puede volver a reelegir, hay que dejar pasar un período. Su lugar sería ocupado por Rogelio Frigerio, que ocupará una banca del PRO, mientras que Presti se encargaría de la Comisión de Justicia o bien podría reemplazar al titular actual de Seguridad, Martín Borrelli, quien no renueva.

El corte de boleta

Repitieron los porteños el porcentaje tradicional de corte de boletas, poco más del 2%. La tijera podó los votos al rabino Sergio Bergman, primer diputado del PRO, para repartirlos entre la C. Cívica, que arañaba con eso una banca, algo al radicalismo y al telermanismo, pero sin que esas boletas pudieran arrimar a un escaño. Más curioso, que esos votos menos del PRO, también fueron para las colectoras K, consiguendo renovar dos bancas la de Ibarra, aunque quedó afuera el jefe de la bancada, Eduardo Epsztein, pero se sumará la tanguera Susana Rinaldi como compañera de Ibara.

Patricia García

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