4 de diciembre 2008 - 00:00

"Madagascar 2": el bote se mueve bastante menos

Amores interraciales: una de las tantas subtramas de «Madagascar 2», cuando la jirafa Melman ledeclara su amor a la hipopótama Gloria.
Amores interraciales: una de las tantas subtramas de «Madagascar 2», cuando la jirafa Melman le declara su amor a la hipopótama Gloria.
«Madagascar 2» («Madagascar:-Escape 2 Africa», EE.UU., 2008; habl. en inglés y dobl. al esp.). Dir.: E. Darnell y T. McGrath. G.: E. Cohen. Film de animación. Voces en la versión en inglés: B. Stiller, C. Rock, D. Schwimmer, S. Baron Cohen y otros.

Tal vez aplastada por la sombra y la gracia de su parte inicial, la primera secuela de este exitoso producto de Dreamworks parece perpleja entre varios caminos, ninguno de los cuales emprende hasta el fondo. Llamativamente, « Madagascar 2» resigna su festiva esencia de comedia pura y se enmaraña con algunos elementos dramáticos, con parodias de otros clásicos de animación (en especial, la genuinamente trágica «El rey león») o de films para adultos (desde la banda de sonido se insiste un par de veces con «Lo bueno, lo malo y lo feo»); atenúa el brillante componente musical anterior y, finalmente, pone en riesgo la sólida unidad de su argumento, antes compacto, con una abundancia de subtramas dedicadas a cada uno de los protagonistas e inclusive de algunos secundarios. Pero lo más grave es que el humor sólo aparece esporádicamente.

Al guión de Etan Cohen (que tiene la h mal puesta y no debe ser confundido con el Ethan Coen de los hermanos Coen) debería atribuirse, en consecuencia, la relativa fluidez de esta continuación que carece de la chispeante y divertida épica original, ya que la técnica de animación, más allá de su proyección en Imax para quien así lo elija, acusa sensibles mejoras en tres años.

«Madagascar 2» también se llama, en inglés, «Escape a Africa», como si sus personajes no estuvieran, al comienzo, huyendo de allí (¿ignoraría la producción que la isla de Madagascar también pertenece a ese continente?). En realidad, a bordo de un viejo avión, intentaban volver a Nueva York, aunque la nave cae en la sabana continental mientras los pingüinos comandantes proyectaban, en vuelo, films de catástrofes aéreas (otro lunar: esta película difícilmente se pueda proyectar en vuelo).

Múltiples historias empiezan a acumularse allí, dominadas por la del león Alex, a cuyos padres reencuentra y con quienes reproduce, en líneas generales, la de Simba y Mufasa de «El rey león». También ahora hay una historia de amor interracial cuando la jirafa Melman revela su amor por la hipopótama Gloria, y una crisis de identidad cuando la cebra Marty, en medio de la manada, no puede ser distinguida por Alex. Y también una historia de sacrificio ante los dioses, otra de una viejita intrépida y malhumorada, etc.

Los más chicos, que seguramente aman estos personajes, no la pasarán mal; para los adultos, en cambio, puede llegar a convertirse en una experiencia bastante menos placentera que la anterior. Aunque se vuelva a cantar su gran hit, el bote se mueve mucho menos.

Dejá tu comentario