Maduro amenazó con una “unión cívico-militar” si pierde las legislativas

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Caracas - El presidente venezolano, Nicolás Maduro, aseguró ayer que si la oposición triunfa en las elecciones legislativas del 6 de diciembre, "no entregará la revolución" y gobernará "con el pueblo en unión cívico-militar", en momentos en que sondeos de opinión registraron un 82% de rechazo a su gestión y auguran que el chavismo será derrotado en las urnas.

"Si se diera ese escenario, negado y transmutado, Venezuela entraría en una de las más turbias y conmovedoras etapas de su vida política y nosotros defenderíamos la revolución, no entregaríamos la revolución y la revolución pasaría a una nueva etapa", dijo Maduro durante una entrevista transmitida por el canal estatal VTV.

El presidente indicó que bajo ese escenario gobernaría "con el pueblo, siempre con el pueblo y en unión cívico militar" y con la Constitución en la mano echará adelante "la independencia de Venezuela cueste lo que cueste, como sea".

Dijo que el mismo 6 de diciembre, después de que se anuncie la victoria que, aseveró, seguro obtendrá el oficialismo, convocará a un "diálogo nacional". "Quien tenga oídos que entienda, el que tenga ojos que vea clara la historia, la revolución no va a ser entregada jamás, escuchen", subrayó.

Las amenazantes palabras del mandatario llegan en momentos en que, de acuerdo con sondeos de intención de votos, se consolida la desaprobación de su Gobierno y crece el apoyo a la oposición agrupada en la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) mientras la economía de Venezuela profundiza su crisis.

La última encuesta de Datincorp estimó que la oposición obtendría el 56% de los votos en los comicios del 6 de diciembre y el oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), el 39%. Además, el 82% de los venezolanos calificó de mala a la gestión de Maduro, en el poder desde abril de 2013, informó ayer el diario ABC de España.

Ya en junio, Datanálisis, la consultora de Luis Vicente León, le adjudicó un rechazo del 70%.

En ese escenario, Maduro declaró el lunes "en emergencia" a la llamada revolución bolivariana que él lidera al tiempo que pidió activar un plan "antigolpe" que garantice "la victoria electoral" en las parlamentarias. Apenas diez días antes había advertido que el chavismo debía ganar estos comicios "como sea" para garantizar que triunfe la "paz" y porque "el futuro está en juego".

Por su parte, el Gobierno estadounidense de Barack Obama sigue atento la situación en Venezuela y anunció ayer que "si es necesario" ampliará las sanciones contra funcionarios de Maduro.

Ayer el consejero del Departamento de Estado, Thomas Shannon, que en los últimos meses mantuvo varios encuentros con autoridades venezolanas para rebajar la tensión en la relación bilateral, dijo que seguirá muy de cerca el desarrollo de los comicios legislativos.

"El grado en que las elecciones se perciban como libres, y el recuento de votos como válido, va a ser una parte muy importante de cómo gestionamos el próximo paso en la relación", aseguró durante su audiencia de confirmación para el cargo de subsecretario de Estado de EE.UU. para Asuntos Políticos ante el Senado.

Sobre la base de la legislación sobre sanciones aprobada por el Congreso estadounidense en diciembre de 2014, Obama firmó, en marzo, un decreto con el que declaró a Venezuela como una "amenaza" para la seguridad nacional y sancionó a siete funcionarios venezolanos por violaciones de derechos humanos.

Al respecto, Maduro dijo ayer que emprenderá una demanda legal contra la orden ejecutiva emitida por su par estadounidense. Señaló que es parte de un camino legal para "desmontar el decreto". Agregó que será presentada en Estados Unidos, pero no aclaró concretamente en dónde.

"No podemos tener ese decreto allí, como una espada de Damocles. Y menos ahora, que se reactivaron las declaraciones diarias contra Venezuela", indicó en una visita a la región occidental de Lara, donde se refirió de nuevo a unas afirmaciones del jefe del Comando Sur estadounidense, general John Kelly, sobre los problemas económicos venezolanos y la escasez de bienes básicos.

"El Pentágono reactivó toda su conspiración contra la revolución bolivariana, contra el Gobierno legítimo que yo presido y contra las elecciones para tratar de desestabilizar e intervenir nuestro país", afirmó.

En tanto, los senadores estadounidenses pidieron a Shannon explicar el objetivo de la reunión que mantuvo en junio en Haití con el presidente del Parlamento venezolano, Diosdado Cabello, que según varios informes de prensa está siendo investigado en Estados Unidos por sus presuntos lazos con el narcotráfico.

"Cuando me reuní con él tenía el objetivo de que proporcionara una fecha para las elecciones a la Asamblea Nacional (Congreso), algo que creíamos esencial para lograr un proceso político en el que pudieran expresarse los venezolanos", dijo.

"Su objetivo secundario era salvar la vida de Leopoldo López, que estaba en la cuarta semana de su huelga de hambre. Buscábamos una acción del Gobierno venezolano que lo convenciera de salir de su huelga. Creemos que López y el resto de prisioneros políticos son una parte esencial de una solución más amplia a los retos internos que afronta Venezuela", añadió.

Agencias EFE y DPA,

y Ámbito Financiero

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