16 de enero 2017 - 00:00

Maduro ignoró a la Asamblea y prometió mano dura a la oposición

El chavista admitió que 2016 fue “el peor año” de su gestión e insistió en culpar de ello a la MUD y los empresarios. Prorrogó la emergencia económica y la circulación de los billetes de 100 bolívares.

EN LA MIRA. El presidente Nicolás Maduro planea intensificar la persecución de la oposición y bloquear vía judicial sus iniciativas en el parlamento.
EN LA MIRA. El presidente Nicolás Maduro planea intensificar la persecución de la oposición y bloquear vía judicial sus iniciativas en el parlamento.
 Caracas - El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, presentó ayer su informe anual de Gobierno ante el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y no ante la Asamblea Nacional (AN) como lo establece la Constitución, y prometió a la vez que se hará justicia ante los supuestos planes "golpistas" de sus adversarios.

En un hecho sin precedente en Venezuela, Maduro acudió a rendir cuentas de su gestión ante el máximo tribunal, seis días después de que el parlamento lo declaró en "abandono del cargo", acusándolo de incumplir deberes y provocar la grave crisis económica que sufren los venezolanos.

"Lo estoy presentando aquí en este sentido, dada la circunstancia excepcional por la que atraviesa la vida de la República, con una Asamblea Nacional en manos de la oligarquía en situación de desacato, legislando en el vacío fuera de la Constitución", fustigó.

Acusada por la oposición de servir al chavismo, la Justicia autorizó a Maduro a no presentarse ante una Asamblea a la que declaró hace cinco meses en "desacato" por haber juramentado a tres diputados opositores cuya elección fue suspendida por supuesto fraude.

"Eso es un acto bochornoso, una irresponsabilidad. Habrá justicia frente a tanto desacato y tanta conspiración", manifestó Maduro en su discurso, al referirse a la decisión parlamentaria, a la cual calificó de ser un "manifiesto golpista".

No obstante, el mandatario dijo que quería "ratificarle a todo nuestro pueblo la máxima voluntad de diálogo, la próxima semana vienen los acompañantes y facilitadores internacionales, los recibiré con los brazos abiertos".

"Ratifico que estoy comprometido con el diálogo, con la palabra y con la búsqueda pacífica y soluciones a armónicas, equilibradas, constitucionales a todos los asuntos políticos pero particularmente en la mesa de diálogo con la oposición", insistió.

La mesa de diálogo fue instalada en octubre con el auspicio de la Unasur y el Vaticano con el fin de encontrar una salida a la crisis política que atraviesa Venezuela. Sin embargo, la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) declaró que es un "capítulo cerrado" debido al incumplimiento del Gobierno a los puntos acordados.

Maduro, quien el 10 de enero cumplió cuatro de sus seis años de mandato, aseguró que el año pasado fue "el más largo y el más duro" para su Gobierno, y anunció que para continuar "cabalgando la crisis" entrará en vigor hoy el primer decreto de emergencia económica de 2017, herramienta con la que gobernó todo 2016.

El país con las mayores reservas de petróleo del mundo vivió el año pasado penurias con una inflación galopante -según el FMI, del 475%- y una severa escasez de alimentos y medicinas, que hicieron habituales las filas en los supermercados y provocaron incluso saqueos y protestas.

El presidente precisó que en 2008 Venezuela recibió 48.325 millones de dólares por la exportación del crudo, y en 2016 apenas 5.291 millones. "El modelo rentista se volvió inviable", sentenció.

Además, Maduro postergó por tercera vez la eliminación del billete de 100 bolívares, cuyo primer intento de retiro generó violentas protestas. El papel circulará hasta el 20 de febrero y su sustitución por mayores denominaciones será progresiva, dijo.

"Decidí extender un mes más la circulación de los billetes de 100. Poco a poco que vamos bien", dijo en su mensaje anual. "Y las mafias temblando y Maduro mandando", remarcó.

Agencias AFP, DPA, EFE y Reuters

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