Tras una maratónica jornada de conversaciones con telón de fondo de inflación, desabastecimiento, desaceleración económica y sequía de divisas, el presidente socialista prometió pagar el 30% de los miles de millones de dólares adeudados a importadores, agilizar trámites burocráticos y ofreció fondos estatales para la producción.
Maduro lanzó estas acciones en el marco de lo que describe como una "ofensiva económica", que tuvo su primera etapa en noviembre tras denunciar una "guerra" contra su Gobierno, que sería orquestada por un sector del empresariado ligado a opositores radicales y a grupos conservadores en EE.UU. y Colombia.
"Excelente", resumió Jorge Roig, presidente de la empresarial Fedecámaras, entidad a la cual el heredero político de Hugo Chávez acusa cíclicamente de "conspirar".
Fedecámaras participó desde el inicio en el diálogo de pacificación lanzado por el Gobierno para enfrentar las protestas iniciadas en febrero por la inseguridad, desabastecimiento e inflación y que dejaron 41 muertos.
Debido al control cambiario que rige desde 2003, los importadores dependen de que la larga cadena burocrática estatal acceda a otorgarles y entregarles los dólares necesarios para pagar sus compras. Atrasos de más de un año en la entrega de divisas gestaron un adeudo estimado por los empresarios en 13.000 millones de dólares, y son parte del origen de la escasez de uno de cada cuatro productos básicos en el país con las mayores reservas petroleras del mundo.
Para Henkel García, director de la firma Econométrica, el anuncio de Maduro de que pagará de "manera inmediata" el 30% del adeudo traerá "mejoras puntuales" en el abastecimiento, "pero sólo en algunos rubros, y dentro de cinco o seis meses vamos a ver nuevamente los mismos problemas".
"¿Es esto es un anuncio de que no pagará el 70% restante de la deuda?", cuestiona Maxim Ross, catedrático universitario que fue asesor del Banco Central. "Es la misma política de cuentagotas para apagar pequeños incendios que vuelven a encenderse", añade.
Para el director de Econométrica, el problema del deterioro económico radica en el empeño de profundizar un "modelo de control socialista que ya está caducado", mientras que para Ross la situación es aún más dramática, porque el Gobierno no incentiva ni a sus propias empresas.
Fomentar al débil aparato productivo nacional y acabar con el rentismo petrolero fue otra de las acciones anunciadas por Maduro, que puso a disposición de empresarios fondos gubernamentales a modo de incentivo.
"Pudimos observar un tono para dirigirse al país con un ánimo de que el aparato productivo nacional progrese, que haya una mayor producción", comentó Roig.
| Agencia AFP |


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