Caracas - La oposición venezolana inició ayer su segundo año al frente de la Asamblea Nacional (AN) con la renovación de su cúpula y una nueva estrategia contra el presidente Nicolás Maduro, que se adelantó a reestructurar su gabinete para un año crucial en la crisis política del país.
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Pese a sus pugnas internas, la Mesa de Unidad Democrática (MUD) delineó una hoja de ruta en la primera sesión parlamentaria de 2017, tras haber fracasado en su plan de sacar del poder a Maduro con un referendo revocatorio en 2016.
El abogado Julio Borges, de 47 años y fundador de Primero Justicia, partido del excandidato presidencial Henrique Capriles y el mayor de la MUD, dejó la jefatura de fracción y relevó a Henry Ramos Allup en la presidencia de la AN, controlada por la oposición.
"En los próximos días aprobaremos por mayoría la declaratoria del abandono del cargo por parte de Maduro, al abandonar la Constitución, abandonó el cargo para lo que significa los deberes de gobernar", anunció en su discurso al asumir la presidencia legislativa.
No obstante, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), acusado por la oposición de servir al chavismo, considera nulas todas las decisiones del Parlamento al declararlo en desacato. Pese a ello, Borges aseguró que con la declaratoria de abandono de cargo, se "abre las puertas para que en Venezuela haya elecciones en todos los niveles", de presidente, gobernadores, alcaldes e incluso parlamentaria, aunque no precisó cómo lo lograrán.
Pero Maduro ya se prepara para la nueva etapa. La noche del miércoles rearmó su equipo de Gobierno, nombrando al joven abogado Tareck El Aissimi, quien se define "radicalmente chavista", como vicepresidente, una figura clave porque sería su relevo si su mandato fuera finalmente revocado este año, de acuerdo a lo estipulado por la Constitución.
Al asegurar que este año será el de "la recuperación y expansión de la revolución" socialista, el mandatario cambió a su equipo económico y pidió a El Aissimi encargarse de la seguridad del país y luchar contra los "terroristas de la extrema derecha", como suele acusar a algunos opositores.
Para la MUD, el nuevo gabinete de Maduro "puede ser el peor" de lo que llamó el "desgobierno".
"Borges se comprometió conmigo de palabra a participar de las iniciativas de diálogo. Ojalá cumpla. Él me mandó a decir: 'El viejito loco se va, yo sí voy a dialogar'", dijo Maduro al referirse a Ramos Allup.
"El 2017 pinta muy complejo. Los retos de la oposición son gigantes", dijo Luis Vicente León, presidente de Datanálisis, al asegurar que la MUD debe entender que "sin unidad" y conexión social "no hay forma de atender el problema".
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