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Maestri, un cantante nacido para interpretar “Falstaff”
Maestri, el Falstaff ideal: “physique du rôle”, voz, natural musicalidad, carácter, y una capacidad maravillosa para articular el texto
La carcajada final verdiana tuvo su revancha: a cuatro años del levantamiento de la producción firmada por Roberto Oswald (luego de una sola función), "Falstaff" tuvo en el Teatro Colón una nueva epifanía, memorable en el aspecto musical y especialmente en lo que respecta a un elenco extraordinario y dentro de él a un protagonista soñado como es el barítono italiano Ambrogio Maestri.
La creación de Verdi y de su libretista Arrigo Boito (una dupla creativa para algunos insuperable) es un mecanismo de relojería increíblemente sólido y perfecto en lo teatral y lo musical, ambos elementos aquí intrínsecamente ligados.
El director de escena mexicano Arturo Gama pareció descansar en esa solidez de una manera tan ostensible que su trabajo se limitó casi a una marcación de entradas y salidas; salvo por el interesante giro del final (en el que sobre la fuga "Tutto nel mondo è burla" se muestra la parte posterior del decorado y los cantantes se quitan sus trajes, maquillaje y peluca, enfatizando la idea de que la "burla" es la del teatro a la vida real) la puesta de Gama no aportó originalidad ni una lectura propia.
Hubo además una falta notoria de coherencia estética: la abstracción y modernidad del decorado, obra de Juan Carlos Greco, contrastaron con el vestuario de Aníbal Lápiz, de excelente factura y diseño pero extemporáneo en este contexto (Lápiz retomó elementos de su trabajo para aquella versión del 2010), y sobre todo con una gestualidad en líneas generales muy estereotipada de los cantantes-actores; respecto de la escenografía debe agregarse que su concepción "frontal" depara dificultades al ojo del espectador desde ubicaciones que no sean las centrales.
Maestri parece haber nacido para encarnar al burlado seductor verdiano: "physique du rôle", voz, natural musicalidad, carácter, una capacidad maravillosa para articular el texto y una voluntad de eludir la fácil caricatura están en él puestas al servicio de una creación antológica. Lo secunda un reparto de lujo: las italianas Barbara Frittoli (otro esperado debut local) en una perfecta Alice y Elisabetta Fiorillo (impactante como Quicky) y las argentinas Guadalupe Barrientos (Meg) y Paula Almerares (Nannetta) componen un cuarteto femenino delicioso; Fabián Veloz (Ford) es un dignísimo rival del protagonista y tanto su escena con Falstaff como su monólogo posterior están entre los momentos más destacados de esta versión; Emanuele D'Aguanno es un correcto Fenton, Sergio Spina deslumbra una vez más como el Dr. Caius y Juan Borja y Gustavo Gibert (Bardolfo y Pistola) completan el elenco con altura. La concertación musical de "Falstaff" plantea inmensos desafíos; Roberto Paternostro los sortea con gran pericia e insufla vigor y sutileza a la orquesta, aunque ese vigor por momentos conspire contra el balance y las voces, casi sin excepción caudalosas, queden en riesgo. El Coro Estable preparado por Miguel Martínez lleva a cabo su tarea con profesionalismo y eficacia.


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