21 de julio 2015 - 00:19

Magistratura ya desestimó más de 200 denuncias contra jueces

• NEGOCIACIONES Y ESTILOS EN EL IMPASSE INVERNAL.
• OTROS CONFLICTOS.
• AHORA EL FOCO ES COMODORO PY.

Gabriela Vázquez y Luis Cabral
Gabriela Vázquez y Luis Cabral
El Consejo de la Magistratura llegó a la feria invernal con más de 200 denuncias contra jueces desestimadas en lo que va del año. Esta estadística terminó de ratificarse en el último plenario y refuerza la intención de la titular del organismo, la camarista Gabriela Vázquez, de restablecer la sintonía con los distintos sectores que animan la arena judicial.

El desafío de Vázquez, desde que asumió la presidencia, consistió en guardar un equilibrio entre la bancada política del kirchnerismo y su rol de integrante del Poder Judicial. Las últimas tubulencias del Consejo, producto de la salida del juez Luis Cabral de la Casación, dificultaron dicho objetivo.

El cierre de casos contra magistrados constituye un terreno común porque suele implicar apoyos del oficialismo y la oposición, pero además en el caso de Vázquez le juega a favor por la casi nula utilización de esas decisiones hacia el interior de los tribunales.

Cuando el camarista Mario Fera era presidente de la Magistratura tenía la particular costumbre de, una vez anulada una causa, colocar esa resolución en un sobre y enviarla al beneficiado, tipo esquela. Se esperaba que el juez en cuestión lo contactara para agradecer. Algo que sucedió en contadas ocasiones. No por nada el día que dejó el Consejo, Fera se encontraba en una soledad absoluta.

En el caso de Cabral la táctica era, debe decirse, más audaz. Una vez que tenía los votos asegurados en el plenario, para desestimar caos el juez llamaba al interesado y le avisaba que haría todo lo posible por cancelar el expediente en contra. Cumplida esa burocracia, hacía un llamado para trasmitir la buena noticia. Por eso no extraña el éxito absoluto que Cabral ha sabido tener en su gremio. Aún hoy, en un momento de debilidad tras su partida de la Casación, suele animar una concurrida mesa de café frente al Palacio de Tribunales.

Vázquez
no implementa niguna de las dos técnicas porque aspira a brindar la imagen de una gestión de perfil más operativo. De ahí la rivalidad con Cabral, que además de pertenecer a la lista contraria obstaculiza por estos días todos los concursos de importancia que debe resolver la Magistratura.

La feria invernal ha generado un impasse en la polémica por las subrogancias que difícilmente se quiebre.

La semana pasada la Magistratura emitió la señal de que por el momento no se revisarán nuevas subrogancias en posiciones estratégicas. A ese giro ahora se adiciona una cantidad record de desestimaciones.

El Gobierno y la Corte confían en un receso sin contratiempos.

Una quietud que convive con la percepción más incómoda de que se ha perdido cierta orientación. La Magistratura está paralizada en sus asuntos más decisivos, la Corte en el estado de debilidad propio de contar con cuatro miembros pero sólo tres en la plenitud de sus funciones; la Casación Penal federal, sumida en un cruce de intrigas que parecen no tener fin y la Procuración General en un perfil de evidente repliegue y disonancia ante la responsabilidad imperiosa de que la oficina de escuchas judiciales tenga un desempeño aceptable.

El stand-by en las cúpulas del Poder Judicial tiene un correlato en los niveles inferiores desde que el año se concretaron los cambios en la SIDE.

Pero es ese segundo plano el que ahora ocupa al kirchnerismo, que observa la continuidad de su conflicto con el juez Claudio Bonadio. Ese caso debe llegar todavía a la Casación.

Allí la feria ofrece postales notables como el hecho de que, al igual que su antecesor, la jueza Ana María Figueroa completará el año sin funciones en una Sala concreta sino más bien en un rol de manager de la Cámara. Tarea no exenta de complejidades: habría ciertos inconvenientes con las autoridades designadas para la feria y algún malestar edilicio con dos jueces del Tribunal Oral Federal N° 1.

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