26 de noviembre 2014 - 00:00

Magníficas voces confluyen en “Tosca”

El público del Teatro Argentino de La Plata, pese a los desperfectos técnicos en el final, saludó con una gran ovación el regreso de esta ópera.
El público del Teatro Argentino de La Plata, pese a los desperfectos técnicos en el final, saludó con una gran ovación el regreso de esta ópera.
"Tosca", ópera en tres actos. Música: G. Puccini. Libreto: L. Illica y G. Giacosa sobre el drama homónimo de V. Sardou. Coro de Niños, Coro Estable y Orquesta Estable del Teatro Argentino. Puesta en escena: V. Ambrosio. Dirección musical: C. Vieu. (Teatro Argentino de La Plata, 23 de noviembre).

No es novedad que "Tosca", la ópera de Puccini que inaugura el siglo XX, plantea varios desafíos estéticos y de realización. Uno de ellos está en su carácter de síntesis entre el drama histórico heredado de la centuria anterior con las más modernas tendencias ligadas al realismo en el teatro y la ópera; de la pericia y la imaginación del puestista para equilibrar todos sus elementos dejando al mismo tiempo lugar al vuelo de una música de una suntuosidad apabullante dependerá en cierta medida la suerte del espectáculo, sin olvidar la exigencia para el trío principal de cantantes-actores.

La labor-debut en ópera de Valeria Ambrosio (directora del Argentino) con este título deja un sabor dispar. Si se prescindiera de las imágenes digitales que constituyen el soporte visual no se estaría ante otra cosa que una puesta de las más convencionales que puedan haberse visto. Pero allí están esas imágenes que lo acaparan prácticamente todo y que alternan entre la pretensión realista en su función de decorados con el guiño cinematográfico y con una fantasía con tintes de "videoclip" durante las arias.

El recurso podría tener un resultado satisfactorio si no fuera por dos cuestiones básicas: su reiteración (que torna todo previsible) y la literalidad de su contenido, de la que se podría hacer una lista tan larga como imaginable para el lector.

Pero además la decisión de descansar en estas imágenes de video conlleva un riesgo y una amenaza que lamentablemente se concretaron el día del estreno en uno de los momentos más dramáticos, si no el más, de la trama: el fantasma de la falla técnica.

En medio de la escena del fusilamiento de Cavaradossi, algunas de las pantallas se apagaron, dando lugar en el público a una mezcla de desconcierto, risa e indignación y borrando por completo el efecto de aquel final espeluznante. Dentro de este panorama debe rescatarse un momento antológico y especialmente logrado: el "Te Deum" que cierra el primer acto.

En el triángulo amoroso que ocupa el centro de la historia la soprano Amparo Navarro y el barítono Hernán Iturralde realizan faenas excepcionales a todo nivel. Ella, dueña de una voz de gran belleza, convence en carácter y vocalidad a lo largo de la evolución y las contradicciones de su personaje; él, imponente en su figura, su voz y su interpretación del tirano, suma otro hito en su carrera.

El tenor José Azócar, correcto en lo musical, no acierta en cambio en la cuota de nobleza de Cavaradossi, y su presencia se desdibuja en escena. Santiago Bürgi (Spoletta), Víctor Castells (Angelotti), Fernando Santiago (Sacristán), Fernando Álvar Núñez (Sciarrone), Sonia Stelman (Pastor) y Oreste Chlopecki (Carcelero) completan el elenco de manera impecable.

La dirección de Carlos Vieu lleva el aspecto musical a un punto de excelencia, con un muy buen trabajo de la Orquesta Estable y el concurso del Coro de Niños (preparado por Mónica Dagorret) y el Coro Estable (a cargo de Hernán Sánchez Arteaga).

Pese al mencionado desperfecto que desmereció el final, la producción fue saludada con una gran ovación por un público que esperaba con ansias el regreso de este título.

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