14 de octubre 2014 - 00:00

Magnífico paseo barroco en la mañana del Colón

"Cuadros sonoros". Concierto de La Barroca del Suquía. Obras de L. Boccherini, P. Vejvanovsky, H. Biber, J. Schmelzer y Ph. J. Rittler. Dirección: M. Kraemer (Intérpretes Argentinos, Teatro Colón, 12 de octubre).

Un mosaico de músicas de los siglos XVII y XVIII unidas por su carácter descriptivo o por su inclusión de aires populares constituyó el alma del excelente concierto brindado por La Barroca del Suquía en el ciclo Intérpretes Argentinos del Colón. Para esta ocasión el ensamble fundado y liderado por el extraordinario violinista cordobés Manfredo Kraemer retomó su programa "Cuadros sonoros", pensado para cuerdas y continuo. Cronológicamente todo empezó por el final, con el quinteto subtitulado "La música nocturna de las calles de Madrid" de Luigi Boccherini, fresco sonoro vertido con gracia mediterránea y gran delicadeza. Precedida por la "Sonata Campanarum" de Pavel Vejvanovsky, que permitió lucir los méritos de este compositor y trompetista moravo, hizo su irrupción la escalofriante audacia descriptiva de la célebre "Battalia" de Heinrich Biber, interpretada con maestría singular.

También de Biber se escuchó (y "representó precedida por una suerte de procesión de los músicos por el escenario) la sonata "Pauern Kichfahrt" ("Peregrinación de los campesinos a la iglesia"), otra pieza de delicadísima belleza. En el cierre se interpretaron dos obras que proponen la introducción de elementos populares: la "Harmonia a 5" de Johann Schmelzer y la "Harmonia Romana", atribuida a Philipp Jakob Rittler; con excepción de un desajuste que obligó a reiniciar la ejecución de la pieza de Schmelzer, la pericia técnica, musical y de carácter con la que fue abordado el programa tuvo aquí una brillante culminación, prolongada en otra obra descriptiva de Johann Georg Ahle que se ofreció como bis.

Intérpretes Argentinos (cuya entrada es gratuita) suele reunir a un público variado, parte del cual en algunos casos pisa por primera vez el Colón o probablemente tiene allí su primer contacto en vivo con la música académica; en dicho marco, conciertos como éste, de la más alta calidad musical, son la mejor introducción en piezas de innegable valor.

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