26 de diciembre 2008 - 00:00

Maíz: alimentos vs. combustible

La volatilidad en los precios del maíz se encuentra en su máximo nivel desde 1999 y los productores de alimentos en todo el mundo ajustan sus negocios con precios que van de un extremo al otro. Por acción de un fuerte juego de especulación financiera, los futuros del cereal subieron un 43% entre el 10 de marzo y el 27 de junio antes de desplomarse más del 50% en los siguientes cinco meses, para caer actualmente en torno a u$s 155 por tonelada. El panorama incluye la competencia entre alimentos y biocombustibles como destino de un producto básico como es el maíz. La FAO informó en setiembre que el costo de los alimentos subió un 52% respecto del año previo, lo que hizo que 75 millones de personas más padecieran hambre. Pero la atención prestada a la crisis alimentaria disminuyó cuando el precio de los productos básicos bajó tras la crisis crediticia y la desaceleración económica.
«Cuando Wall Street decide que los productos básicos son un tipo de activo, eso tiene una repercusión directa en el precio que uno paga como consumidor», señaló Michael Masters, presidente y fundador del fondo de cobertura Masters Capital Investments en Atlanta. La Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó en setiembre leyes que limitarían la especulación en los mercados, pero el Senado no debatió el proyecto de ley. Los inversores destinaron un monto récord de u$s 9.900 millones a los fondos que monitorean el índice Dow Jones-AIG Commodity y otras canastas de productos básicos en los siete primeros meses del año, según TrimTabs Investment Research.
Los activos bajo administración alcanzaron un monto máximo de u$s 42.900 millones el 15 de julio. Desde entonces los flujos de dinero han disminuido; en los cinco meses siguientes se sumaron u$s 1.900 millones adicionales. El índice Reuters/Jefferies CRB de 19 productos básicos (incluye petróleo, maíz y oro) subió un 20% en el segundo trimestre, el mayor aumento en 25 años, tras un incremento de un 7,9% en los tres meses previos.
En la actualidad usar cosechas de productos como maíz, soja y caña de azúcar como combustible es una política de Estados Unidos, Brasil, China y la Unión Europea. En Estados Unidos, Exxon Mobil Corp. y otras refinerías reciben un reembolso fiscal de 51 centavos por cada galón de etanol que mezclan con gasolina, lo que representó u$s 4.500 millones este año. Casi un tercio de la cosecha estadounidense de maíz de 2008 se utilizará para generar los 39.690 millones de litros de etanol requeridos el año entrante, el 7,5% del consumo de combustible en Estados Unidos. Para 2015, el mandato sube a 56.700 millones de litros.
Los precios de los alimentos en Estados Unidos podrían subir un 6% este año, el mayor porcentaje desde 1980, según calcula el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA). Sin producción de biocombustibles podría ser 0,7 de punto porcentual menor.
Entre los principales partidarios del biocombustible se encuentran Archer Daniels Midland Co. de Illinois, el mayor procesador de granos del mundo; Deere & Co. de Illinois, el mayor fabricante de tractores; y DuPont Co. de Delaware, que produce semillas.

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