Malestar con “estilo Rosenkrantz” hará estallar acuerdo en la Corte

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Reproches para estilo de conducción y atraso de causas recalentaron clima. Nombramientos y cambios de áreas en la mira. Acuerdos cada vez más tensos y desconcierto en otros tribunales.

El aire se corta con un cuchillo en la Corte Suprema de Justicia, lo que deriva en un momento de severa inestabilidad institucional para la cabeza del Poder Judicial, con ecos en el resto de los tribunales que miran con desconcierto hacia arriba. Y empiezan a quejarse también. El malestar con el "estilo Rosenkrantz" superó los límites del Palacio de Justicia y derramó en Comodoro Py, pero su pico se alcanzará el martes próximo, cuando los cinco jueces del máximo Tribunal vuelvan a verse las caras. Allí, como adelantó Ámbito Financiero, tres de ellos le exigirán a Carlos Rosenkrantz que instaure un cronograma de casos con fecha de resolución, al menos hasta fin de año. Pero no es el único motivo de disconformidad de sus pares: las últimas disposiciones administrativas de la presidencia, como modificar y centralizar el organigrama y hasta nombramientos de personal generaron amargos choques entre ministros. Las discusiones incluyeron catarata de reproches a sus promesas sobre una gestión más horizontal y menos personalista. La cuestión se traduce en un parate de sentencias clave que empezaron a impactar en otros tribunales como la Cámara Federal de Casación Penal. Y en un clima de creciente rebelión.

Eduardo Riggi, presidente del máximo Tribunal penal volvió a su despacho en Comodoro Py 2002 ofuscado contra Rosenkrantz. Tenía prevista una audiencia que se canceló a último momento. Iba a quejarse del atraso de causas, un dilema también extendido en el cuarto piso del Palacio de Tribunales, justo lo que se buscaba evitar con el cambio de gestión. Por ese motivo nació la idea del "fixture" de fallos, esbozada por primera vez el martes pasado y que registraba un antecedente en el paquete de la "Democratización de la Justicia", que incluía un apartado similar declarado inaplicable. Rosenkrantz la rechazó indignado. La mecánica de los "Acuerdos" está dominada por la tensión. Ricardo Lorenzetti, permanece silencioso. Después del virulento cruce por el manejo del Centro de Información Judicial (CIJ) que incluyó acusaciones personales, deja que Juan Carlos Maqueda tome la delantera en los planteos adversos a las intenciones de la presidencia. Maqueda es por lejos el más enojado. En las antípodas jurídicas de Rosenkrantz, no disimula su desagrado con las primeras medidas de gestión. La creación de una Secretaría de Asuntos Legales que contenía una cláusula disimulada para depender de la presidencia puso de mal humor a los jueces. Señalaron que se creaban estructuras paralelas para centralizar en Rosenkrantz lo que antes debía pasar por otras áreas o responder al pleno del tribunal. La mandaron de vuelta, lo mismo que la intención de correr de la Administración General a Daniel Marchi. Horacio Rosatti le reprochó que el personalismo era lo que precisamente se había querido cambiar con el cambio de cúpula. Los jueces se quejan de que deben leer con lupa las resoluciones para no pasarse por alto cláusulas que contienen objetivos de autonomía. Lo mismo que la decisión de delegar en Elena Highton de Nolasco el poderoso manejo de contratos y licencias para los jueces. Es una atribución de todos sus miembros, pero la nueva "Triple Entente" de la Corte se enteró cuando vio protocolizada la resolución firmada sólo por Rosenkrantz. Empleados, funcionarios y jueces acumulan lamentos contra el estilo de conducción, al que señalan como "desbordado" y por su perfil corporativo, poco habituado a los vaivenes de una estructura pétrea como la Corte. Hay resistencias a los nombramientos, también provenientes del sector privado. Por caso, ayer se solicitó la disponibilidad de un cargo para una persona cercana a un importante estudio jurídico. El problema es que ese bufete tiene actualmente un litigio pendiente en la Corte.

Atraso general de causas y propuestas de casos poco relevantes fueron parte de las críticas vertidas a la agenda de la Presidencia cuyo último encuentro incluyó lo más relevante hasta ahora por el significado político de la decisión: el reconocimiento al planteo por coparticipación de La Pampa. Sus pares no entendieron cómo se coló ese expediente entre otros muchos menos trascendentes. La dilación de temas como el "2x1" generó que Highton esté pensando en mutar su voto y consolidar una mayoría de 4 en contra de volver a aplicar un beneficio a represores. Rosenkrantz a veces los desconcierta. Como cuando en la última reunión les ofreció a sus pares entradas de cortesía para ir a ver a Boca Juniors.

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