22 de octubre 2009 - 00:00

Malestar piquetero por la rápida caída de Pérsico

En horas, Cristina de Kirchner abrió frentes críticos con dos sectores aliados del kirchnerismo. Por un lado, el incidente policial que involucró a Pablo Pérsico, hijo de Emilio, el cacique del Movimiento Evita y hasta el lunes funcionario del Ministerio de Desarrollo Social, desató el malestar de las agrupaciones piqueteras que le reprochan al Gobierno haber sido, con Pérsico, más implacables que lo que fueron con otros funcionarios: citan, como emblema, la permanencia de Ricardo Jaime durante años en la Subsecretaría de Transporte a pesar de las denuncias en su contra. Por otro lado, se tensó otra vez el frente sindical con la salida, solicitada por el ministro de Salud, Juan Manzur, del moyanista Hugo Sola de la APE, episodio que vuelve a atraer las miradas sobre la millonaria asistencia -son casi 1.000 millones al año- que el Estado les hace a las obras sociales sindicales, escrutadas por la Justicia en medio del escándalo por los medicamentos truchos, que tiene en la mira a la obra social bancaria y a otras 19 prestadoras de salud sindicales.

Malestar piquetero por la rápida caída de Pérsico
A 48 horas de la renuncia, el episodio Emilio Pérsico amaga con detonar una crisis sobre Cristina de Kirchner. El ala piquetera K, sin fisuras, unificó criterio en defensa del ex funcionario y descargó sobre la Casa Rosada un puñado de advertencias y quejas.

El lunes por la noche, Alicia Kirchner, a pedido de Balcarce 50, le solicitó a Pérsico que deje su cargo. Horas antes, había trascendido que su hijo, Pablo, de 19 años, estaba detenido en Ensenada, tras ser capturado «in fraganti» trasladando plantas de marihuana.

La velocidad de la salida del dirigente figura como el soporte principal del malestar piquetero, que entre el martes y ayer se expresó por varias vías: notas de solidaridad con Pérsico, la preparación de un acto en su defensa y hasta una dura carta a la ministra Kirchner.

El planteo, que sostienen grupos cercanos o aliados de Pérsico, pero también otros distanciados del jefe del Movimiento Evita o hasta organizaciones enfrentadas con el Gobierno, es que la Casa Rosada aplicó con Pérsico un protocolo de expulsión que no usó en otros casos.

«Ricardo Jaime, lleno de causas, estuvo años en el Gobierno», expuso ayer un dirigente cercano al Gobierno. Otro usó el mismo criterio, pero invocó con otro nombre: el de Carlos Castagnetto, investigado por entrega de electrodomésticos, a pesar de lo cual sigue como viceministro de Desarrollo Social.

El concepto general, que comparten desde la FTV de Luis D'Elía hasta Libres del Sur, grupo crítico de los Kirchner, es la existencia de un «operativo de demonización de las organizaciones sociales» que el Gobierno parece avalar al expulsar velozmente a Pérsico.

Involucrada

Esa hipótesis, según la mirada piquetera, abarca también a lo ocurrido con la Tupac Amaru, cofradía jujeña que comanda Milagro Sala, declarada K y, además, integrada a la CTA, en relación con el escrache contra el senador radical, Gerardo Morales.

Respecto de Pérsico hubo, además, una cadena de llamados para pedirle que no se vaya. Demasiado tarde: Alicia K le solicitó la renuncia, y el dirigente, para «despegar» al Gobierno, decidió acatar sin objeciones el planteo, que el lunes por la noche le hizo la ministra de Desarrollo Social.

Entre otros, el MTD Aníbal Verón, la corriente Martín Fierr y la Columna Sur expresaron públicamente su solidaridad con Pérsico. Fue, además, repartida la carta abierta que Marcelo Koenig, de la Casa Cultural del Peronismo Revolucionario, le envió a Alicia Kirchner.

«No hay gobierno popular sin organizaciones populares dentro del Estado», sostiene el texto que interpreta, además, que la renuncia de Pérsico «lesiona la relación» con los piqueteros que «apoyamos el proyecto nacional y popular».

De todos modos, el martes, el ahora ex funcionario habló con Néstor Kirchner para ratificarle que seguirá formando parte del dispositivo oficial. Es más: está agendado un acto de organizaciones piqueteras al que se espera que concurra el ex presidente.

Anoche, en tanto, Pérsico participó del acto por la ley de medios en el Teatro Argentino de La Plata.

En esa línea, entre el deseo y las promesas, aportó una cuota de calma la versión de que, en pocos meses, Pérsico volverá a ocupar un cargo en el Gobierno al tiempo que la oficina que ocupó hasta el lunes, la Subsecretaría de Comercialización de la Economía Social será ocupada por algún dirigente ligado a Pérsico. Fue lo que ocurrió, tras el Irangate, con el área de Viviendas que ocupada Luis D'Elía, ahora a cargo de su mano derecha, Rubén Pascolini.

Dejá tu comentario