23 de septiembre 2014 - 00:00

Malkovich debutó como Casanova en San Sebastián

John Malkovich (con muleta, tras una operación de rodilla) y la sorprano sueca Miah Persson, coprotagonista de “Casanova Variations”.
John Malkovich (con muleta, tras una operación de rodilla) y la sorprano sueca Miah Persson, coprotagonista de “Casanova Variations”.
San Sebastián - A 26 años de "Las relaciones peligrosas", John Malkovich volvió al papel de seductor en "Casanova Variations", que ayer se estrenó en el Festival de San Sebastián. Pero, claro, los matices son diferentes.

Dirigida por el austríaco Michael Sturminger, que a lo largo de su carrera ha tendido numerosos puentes entre la música clásica y las artes escénicas, la película estaba destinada a dividir a la crítica: mientras que muchos renegaron de esta propuesta que combina cine, ópera y teatro, otros celebraron su audacia.

"Casanova Variations" posee numerosas capas que sirven para desmontar al personaje: desde la ficción que lo enfrenta a la atractiva escritora Elisa von der Recke (Veronica Ferres), a la ópera de Mozart "Don Giovanni" y la pieza teatral con la que Sturminger y Malkovich llevan años recorriendo escenarios.

"Quisimos inventarnos otro lenguaje para hablar de un hombre legendario cuyo nombre conocía todo el mundo, pero sin saber realmente quién era", declaró el cineasta. Y por si faltaba una vuelta de tuerca más, la película retoma la propuesta de "¿Quieres ser John Malkovich" haciendo que el actor se ría una vez más de su propio personaje.

"Jugamos con lo que nos ha pasado en muchas de las actuaciones e introdujimos algunas anécdotas", dijo Sturmiger. Se trata de desmontar la leyenda -tanto la de Casanova como la de Malkovich- para crear una variación más del mito. Y hacerlo, como grita el propio galán veneciano (1725-1798), con un canto a la libertad.

Malkovich, que acaparó todos los flashes luciendo una blanca barba candado, confiesa que nunca vio el Casanova que interpretó Donald Sutherland en el film de Fellini, y que tampoco le importan demasiado las críticas. "Si el personaje tiene que ser seductor, le gusta o quiere serlo, lo hago", respondió lacónico. Con todo, afirmó que ni Casanova ni Valmont le parecen seductores, "porque llevan la tragedia dentro".

Basada en las memorias de Giacomo Casanova, y en algunas arias de ópera de la citada ópera de Mozart y Lorenzo de Ponte, "Casanova Variations" fue primero una obra de teatro y, aunque Malkovich reconoció que al principio tuvo dudas en su adaptación al cine, su confianza en Sturminger le hizo continuar con el proyecto.

Malkovich, quien se pasea desde por San Sebastián con una muleta tras haber sido sometido a una operación de rodilla, pronunció en múltiples ocasiones en su diálogo con la prensa la palabra "talento". Lo hizo para referirse a Sturminger, a los jóvenes actores y realizadores y para destacar que la fama no es lo importante, o no debería.

"Cuando dirigí a Javier Bardem hace 8 años ("Pasos de baile") todo el mundo me preguntaba ¿y ése quién es? Siempre he trabajado con personas desconocidas, pero que yo sabía que tenían talento", recordó.

Su inspiración, dijo, la encuentra en los jóvenes y en su talento. "Pueden hacerlo todo sin esfuerzo y me inspiran. Porque conozco a tantos actores que no pueden soportar su trabajo, que van al plató sólo para ganarse la vida. Son cínicos, o están ya cansados".

Sobre los críticos de cine, manifestó que lo aliviaba no haber tenido nunca que cumplir con ese oficio: "No tengo que ver 40 películas y decir qué me han parecido. Incluso si fuera mi trabajo sería muy malo haciéndolo", señaló.

Junto a "Casanova Variations", otros 16 films optan en la 62° edición de San Sebastián a la Concha de Oro, que se entregará el 27 en la gala de clausura. Ayer se vio también el film del coreano Shim Sung-bo, "Haemu", inspirado en la muerte de medio centenar de inmigrantes hacinados en la bodega de un pesquero pero que el director no aborda como tema social: "Cualquiera puede ser culpable y sentir miedo".

"Me interesaba contar cómo personas normales se convierten en delincuentes", aseguró en la rueda de prensa.

La película, no exenta de sentido del humor, cuenta el descenso a los infiernos del capitán de un pesquero que está casi para el desguace y decide trasladar una carga ilegal de inmigrantes chino-coreanos para intentar acometer las reformas que necesita el barco. El trayecto es un desastre, marcado por la mala suerte del capitán, los inmigrantes mueren al inhalar gas, y finalmente su tripulación acaba enfrentada a muerte entre sí, rozando la locura, tras haber descuartizado los cadáveres para ocultar pruebas.

Dejá tu comentario