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Malvinas: amenaza Londres con apoyo a petroleras
Cristina de Kirchner
La iniciativa del Foreign Office, cancillería británica, se dio a conocer a través de un cable de la agencia Reuters. «Altos funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores se reunirán con inversionistas y potenciales clientes de Rockhopper para discutir las exploraciones en Malvinas», refleja la noticia atribuida a declaraciones de un diplomático británico que no se identificó.
La empresa británica Rockhopper explora en el área denominada Sea Lion, una porción de la plataforma marítima de las Malvinas donde dice haber descubierto petróleo
de calidad y en cantidades de cierto potencial para la comercialización.
El miércoles pasado presentó un plan a los inversores para tratar de recaudar los 2.000 millones de dólares necesarios para iniciar a partir de 2016 la extracción del crudo.
El proyecto fue dado a conocer el mismo día del anuncio del descubrimiento de crudo, y es la quinta prueba positiva consecutiva en el yacimiento en aguas profundas de Sea Lion, en la cuenca norte del archipiélago bajo dominación británica desde 1833. La comunicación apalancó una mínima suba en la cotización del papel de Rockhopper y los analistas del mercado no descartaron que se trate de estímulos ad hoc.
Las operaciones offshore son de alto riesgo, requieren espaldas fuertes desde el punto de vista financiero y en la cuenca malvinense se agrega otro factor: la incertidumbre derivada de la disputa por la soberanía con la Argentina por las islas.
Objetivo
El Reino Unido intenta llevar tranquilidad a los inversionistas, darles certeza jurídica en encuentros conjuntos entre diplomáticos, tenedores de acciones de Rockhopper, los fondos Fidelity Worldwide, Royal London Asset Management y Legal & General Investment Management, entre otros y potenciales interesados en adquirir acciones de la petrolera.
«Serán sesiones de difusión y educación del Foreign Office en beneficio de los inversores y accionistas para enseñarles acerca de la relación entre el Gobierno británico y el de las Malvinas», agrega el cable de Reuters.
El clima bilateral se enrareció a partir del avance de las operaciones de exploración llevadas a cabo por los kelpers. En respuesta, el Gobierno de Cristina de Kirchner decidió el año pasado controlar el tráfico marítimo de los buques mercantes (carga general) que se dirijan desde el continente hacia las islas Malvinas y su zona de influencia. Deben pedir permiso a las autoridades argentinas y se apuntó a limitar la disponibilidad de bodegas a las empresas británicas que están en operaciones de perforación. También hubo gestos en esa misma línea de Brasil y Uruguay que impidieron el reabastecimiento de navíos de la Royal Navy (armada británica) en su derrotero a las islas. En tres discursos anteriores ante el pleno de la ONU, Cristina de Kirchner mantuvo el reclamo argentino para que Gran Bretaña se siente a negociar por la soberanía de Malvinas conforme lo estableció el organismo internacional en resoluciones de la década del 60. Esta posición se ha visto reforzada en los últimos años por el respaldo de los países de la región, el nuevo espacio de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur).


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