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Malvinas: Cristina pidió identificar a caídos NN
Cristina de Kirchner encabezó en Ushuaia el acto central por los 30 años de la Guerra de Malvinas junto a los gobernadores de Santa Fe y de Tierra del Fuego, y del jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina.
La Presidente no se corrió un centímetro del temario propio del 2 de abril: como contó ayer este diario, no hizo ninguna referencia a los planes K para tomar el control de YPF para no «mezclar» el recuerdo de Malvinas con la disputa que se mantiene con la petrolera.
No hubo, tampoco, desfile de gobernadores. Asistieron sólo tres: el santafesino Antonio Bonfatti, el santacruceño Daniel Peralta y la fueguina Fabiana Ríos. Estaba pautada la presencia, también, de José Manuel de la Sota, pero temprano el cordobés se excusó por cuestiones de salud.
La Presidente viajó desde El Calafate a Ushuaia, llegó sobre la hora del inicio del acto y se retiró apenas concluyó. Dejó una ofrenda, inauguró la Plaza Malvinas y desgajó un discurso donde retomó varios planteos recurrentes en la postura del Gobierno.
El dato nuevo fue el anuncio sobre un pedido de intervención de la Cruz Roja para que interceda ante Londres para permitir que se identifique a los 123 caídos que están sepultados en las islas como NN.
Planteo
Explicó que lo hizo ante la Cruz Roja Internacional por tratarse de una «autoridad reconocida por todos». Extendió el pedido, también, a los soldados británicos «que no han podido ser identificados».
En el cementerio de Darwin hay 123 tumbas que figuran con la leyenda «Soldado argentino sólo conocido por Dios», y el reclamo de su identificación venía siendo motorizado por el centro de excombatientes (CECIM) de La Plata, que solicitó la colaboración del Equipo Argentino de Antropología Forense.
Al respecto, la Presidente planteó que «todos merecen tener su nombre en una lápida y cada madre tiene ese derecho inalienable de enterrar a sus muertos, poner una placa y llorar frente a esa placa».
En el sur, la Presidente se mostró ayer con todo su gabinete: algunos estaban desde el domingo y participaron, en la medianoche de ayer, de la vigilia de excombatientes en Río Grande. Esa minigira sirvió para que Amado Boudou y el ministro del Interior, Florencio Randazzo, se muestren juntos en medio de las tensiones entre ellos.
Ajena a esas derivaciones, la Presidente enfocó su discurso exclusivamente en el tema Malvinas: ratificó su planteo de que la «usurpación» británica «no empezó hace 30 años» sino que «es una historia que va a cumplir 180 años el año próximo».
Y se refirió a la guerra de 1982, declarada durante el Gobierno militar de Leopoldo Galtieri, que ese conflicto «no fue una decisión del pueblo argentino».
«Fue -dijo- un intento de perpetuarse en el poder» por parte de la dictadura militar y pidió que «se descorra el telón que pretende hacer creer el Reino Unido de que aquella decisión fue del pueblo argentino».
Enlazó ese planteo con un lamento referido a que la mayoría de los caídos hayan sido jóvenes, Al respecto, recordó la «desclasificación» del informe Rattenbach, porque «es necesario agregarle a la memoria, verdad», en la causa Malvinas, porque «la historia, nuestros muertos y sus familiares nos debíamos la verdad».
Recuerdo
En el tramo donde apuntó directamente a Gran Bretaña, reiteró que «es una injusticia que en pleno siglo XXI todavía subsistan enclaves coloniales como los que tenemos aquí, a pocos kilómetros de distancia», y recordó que de los 16 que todavía perduran, 10 son británicos.
Fue en ese tramo que agregó la cuestión de los recursos. Lo hizo al pedir, también, «justicia para que no se sigan depredando nuestro medio ambiente, nuestros recursos naturales ictícolas y petroleros, y para que se respete la integridad territorial» argentina.
Sin embargo, especificó que pretendía centrar su recuerdo en los «miles de jóvenes que vinieron a combatir en el territorio y a los cientos que dieron sus vidas», a «esa juventud que marchó a las islas sin preparación, sin los pertrechos suficientes, sin formación y con miedo».
Al final, se comprometió a respetar los reclamos de los isleños. «Cómo no vamos a respetar no sólo los intereses de los isleños sino de todos los habitantes» del suelo argentino, expresó.


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