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Malvinas: primer homenaje a los caídos sin críticas veladas
El ministro Arturo Puricelli al hablar ayer en la Brigada Aérea de El Palomar.
El ministro Arturo Puricelli levantó su voz y enfatizó la frase: "En este 31 aniversario del bautismo de fuego de la Fuerza Aérea ya no es oportunidad para hacer consideraciones políticas sobre las decisiones, acciones o desaciertos de quienes tenían la responsabilidad de la guerra", "es un reconocimiento, un homenaje y agradecimiento a los veteranos, pilotos, mecánicos, soldados y a los familiares de quienes dejaron la vida en el archipiélago", dijo el funcionario. Muy lejos del regodeo punzante que acostumbraba su antecesora Nilda Garré.
Puricelli encabezó ayer la conmemoración en la I Brigada Aérea El Palomar, acompañado por el jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, brigadier general Jorge Chevalier, y por el jefe del Estado Mayor General de la institución, brigadier general Normando Costantino. En el palco principal se acomodaron el secretario de Planeamiento, Mauro Vega, los jefes del Ejército, teniente general Luis Pozzi; de la Armada, almirante Daniel Martín; de la Gendarmería, comandante general Enrique Zach; de la Prefectura, Luis Heiler; el intendente de Morón, Lucas Ghi, y todos los brigadieres destinados en Buenos Aires.
Aflora la oratoria encendida en Puricelli cada vez que toca el asunto Atlántico Sur: lanzó una oración que sonó a ultimátum, "no estamos dispuestos a tolerar la usurpación" de Malvinas "por el resto de nuestros días" y afirmó que "el honor y la gloria de los que lucharon" en el Atlántico Sur "van a ser honrados hasta conseguir la absoluta y exclusiva soberanía sobre nuestras islas". "Para nosotros, la de Malvinas es una causa que no va a prescribir en ningún tiempo de la vida de la Nación y solamente va a terminar el día que la bandera argentina flamee sobre las islas Malvinas", afirmó.
La jornada de aquel 1 de mayo se inició con ataques a buques de la Royal Navy, fue descripta con palabras emotivas a cargo del brigadier mayor retirado Rubén Zini, veterano exjefe del Escuadrón Aéreo A-4B Skyhawk, único orador en representación del arma.
Ese día se cumplieron 57 misiones de ataque que fueron cumplidas por aviones de combate IA 58 Pucará, Skyhawk A-4B y Mirage M-III y Dagger M-5 juntamente con bombarderos Canberra MK-62. Al atardecer, la fuerza tenía sus primeros héroes; 14 hombres caídos fue el saldo del combate, dijo Zini en su discurso.
La conmemoración continuó con un desfile de tropas de la Fuerza Aérea, el Ejército y la Armada. Sorprendió la primera sección que abrió la pasada; eran brigadieres en actividad, todos veteranos, muchos con altos cargos en la fuerza. Sólo faltaba Costantino, quien por protocolo no dejó el palco. Cerraron el desfile numerosos veteranos vestidos de civil, pertenecientes a agrupaciones provinciales, y los pilotos civiles del escuadrón Fénix.
La celebración finalizó con la pasada rasante de cuatro aviones Hércules C-130; entre ellos se destacó el TC-100 pintado con un color grisáceo, máquina que fue reparada en la planta de la Empresa Nacional de Aeronáutica de Chile (Enaer). La meteorología (lluvia intensa) en Reconquista, Entre Ríos y en Tandil impidió despegar a los Pucará y los Mirage que también formaban parte del carrusel aéreo.
Los Mirage están limitados por una falla -no resuelta- en un instrumento conocido como horizonte artificial (ADI), que ofrece a los pilotos la información elemental sobre la posición de la aeronave y sus movimientos, y que presenta problemas que dificultan los vuelos.


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