17 de mayo 2013 - 00:00

Manel Barceló: un festín de humor

"Los villanos de Shakespeare" de S. Berkoff. Int.: Manel Barceló. Dir.: R.Simó. (Teatro Cervantes).

Cuando el actor y dramaturgo inglés Steven Berkoff presentó este unipersonal en el Festival Internacional de Teatro de Buenos Aires de 1999, pidió que no hubiera subtitulado. Sólo unos pocos espectadores captaron sus chistes, ironías y observaciones didácticas; el resto del público disfrutó únicamente de su vigorosa presencia escénica, multiplicada en más de cincuenta personajes.

La versión en español que acaba de peresentar el actor barcelonés Manel Barceló en el Teatro Nacional Cervantes (por siete únicas funciones) brindó la posibilidad de apreciar más en detalle esta histriónica master class que en clave de stand up presenta y analiza a los personajes más malvados de Shakespeare.

Barceló juega a ponerse en la piel de Berkoff y pide que se lo considere un actor británico, aunque hable en español y "con acento catalán". También incluye algunos textos en inglés y referencias de actualidad (la crisis española, el Papa argentino). Dichos recursos le permiten acortar distancias con la platea y adueñarse de un texto que dedica casi todas sus críticas y sarcasmos al circuito teatral londinense, con sus rígidos métodos de actuación y sus sobrevalorados próceres (Lawrence Olivier, John Gielgud, Ian McKellen).

El autor también se burla de Al Pacino: "Todavía debe andar buscando a Ricardo", comenta en alusión al documental de 1996, "En busca de Ricardo III"). Pero lo que más divierte de esta antología por la que desfilan asesinos, intrigantes y psicópatas es el ingenioso desmenuzamiento que hace Berkoff del carácter y conducta de cada personaje, entre ellos: Yago, Macbeth y su mujer, Shylock, Ricardo III, Hamlet y hasta Oberón, el rey de las hadas, al que define como el "primer narco". Además de vincular a todas estas figuras con temas y costumbres de hoy.

Los fragmentos de escenas shakespearianas resultan meramente ilustrativos en relación a las variantes caricaturescas con las que Barceló hace reír al público. Su calidez y simpatía atraviesan todas las barreras.

P. E.

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