27 de diciembre 2011 - 00:00

Maniobra Netanyahu con aliados

Naama Margolese, de ocho años, junto a su madre, Hadassa, en su casa de Beit Shemesh. La agresión de la que fue objeto la niña, cuya familia es religiosa, encendió el debate por la segregación de mujeres que propugnan los ultraortodoxos.
Naama Margolese, de ocho años, junto a su madre, Hadassa, en su casa de Beit Shemesh. La agresión de la que fue objeto la niña, cuya familia es religiosa, encendió el debate por la segregación de mujeres que propugnan los ultraortodoxos.
Jerusalén - El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, anunció mano dura y colaboración con los líderes religiosos judíos frente a los ataques y humillaciones a mujeres, el último a una niña de ocho años, por parte de ultraortodoxos integristas.

«Israel es un Estado democrático, occidental y liberal. La esfera pública es abierta y segura para todos, hombres y mujeres por igual. No hay sitio para el acoso o la discriminación», dijo Netanyahu al inicio de la reunión semanal del consejo de ministros.

El premier señaló además que la Policía «está actuando y actuará para arrestar y detener a quienes escupan, acosen o levanten la mano» contra las mujeres. El ministro de Seguridad Interior, Yitzhak Aharonovitch, cifró en 21 los recientes arrestados por actos hostiles contra las mujeres, de los que nueve fueron imputados.

Uno de ellos, Meir David Eisenbach, captado por una cámara de televisión mientras escupía a una mujer, fue puesto el domingo en libertad bajo fianza con una orden de alejamiento durante siete días de Beit Shemesh, la localidad al suroeste de Jerusalén convertida en símbolo de la polémica.

Allí precisamente es donde agentes policiales e inspectores municipales retiraron los carteles que instan a las mujeres a caminar por una vereda distinta a la de los hombres (ver aparte), una práctica visible en los barrios ultraortodoxos más oscurantistas para preservar lo que denominan la «modestia».

«Estos signos no tienen cabida en un Estado libre y democrático», argumentó el primer ministro, quien llamó a «todas las personalidades públicas y líderes espirituales a actuar» contra el «fenómeno» de las agresiones e humillaciones.

Netanyahu se reunirá durante las próximas dos semanas con representantes del mundo ultraortodoxo para convencerlos de que condenen en público la segregación entre sexos en los espacios públicos, informó el diario Haaretz.

El jefe de Gobierno se entrevistará, entre otros, con el viceprimer ministro de Salud, Yaakov Litzman, y con otros representantes del mismo partido, Judaísmo Unido de la Torá, que forma parte de la coalición derechista de Gobierno y que representa a los ultraortodoxos ashquenazíes, originarios del centro y este de Europa. También lo hará con influyentes rabinos y con miembros de Shas, el partido de los ultraortodoxos sefardíes, también en el Ejecutivo.

Sin embargo, el ministro de Interior y líder de Shas, Eli Yishai, se manifestó en contra de excluir y humillar a las mujeres para inmediatamente comparar la segregación por género con la división entre competiciones deportivas masculinas y femeninas.

«¿Por qué hombres y mujeres no juegan juntos en (los equipos de fútbol) Beitar Jerusalén, Hapoel Tel Aviv o Maccabi Tel Aviv? Se podría decir que el fútbol también excluye a las mujeres», argumentó en declaraciones a la edición digital del diario Yediot Aharonot.

En una columna de opinión en el diario Israel Hayom, el rabino jefe ashquenazí, Yona Metzger, acusó a los medios de comunicación de haber sacado el problema «de toda proporción» para aumentar sus ventas y niveles de audiencia. Las comunidades ultraortodoxas viven generalmente alejadas del resto de la sociedad y con reglas de comportamiento internas en las que la mujer tiene un papel subordinado al del hombre, como es el caso de las alrededor de cuarenta líneas de colectivos segregados, donde se les reservan los asientos traseros.

Todo esto le llega a Netanyahu poco después de anunciar nuevas medidas (que en su gran mayoría ya existían) contra otro grupo conflictivo, los colonos judíos más radicales, tras una agresión, no a palestinos, como es habitual, sino a un mando militar israelí en el territorio ocupado de Cisjordania.

Agencia EFE

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