18 de febrero 2013 - 00:00

Margarita Paksa, un arte que llama a la reflexión

La importante retrospectiva de Margarita Paksa en el Museo de Arte Moderno sintetiza la vastísima obra de una artista con una postura inclaudicable respecto del arte y de lo político-social.
La importante retrospectiva de Margarita Paksa en el Museo de Arte Moderno sintetiza la vastísima obra de una artista con una postura inclaudicable respecto del arte y de lo político-social.
Una muy importante retrospectiva de Margarita Paksa (Buenos Aires, 1933) se exhibe en el Museo de Arte Moderno (MAM), hasta el 30 de marzo. Alrededor de 120 obras de una protagonista relevante del arte argentino que permite al visitante internarse en varios períodos conflictivos en el orden político-social, de ruptura y rebelión en el quehacer artístico.

En el excelente catálogo prologado por Luis Felipe Noé, textos de Laura Buccellato y Guadalupe Ramírez Olleros, testimonios de la artista y otras colaboraciones se pueden ver los comienzos de Paksa como dibujante, ceramista y escultora, disciplina que estudió con Ernesto de la Cárcova y José Fioravanti. Desde muy joven fue formada en el Partido Socialista adoptando una posición contra todo sesgo totalitario y antidemocrático.

Una obra en hierro soldado, «Mandíbula (1963), y una serie de tintas son reveladoras de la violencia latente de la dictadura y los golpes militares. Ejerció la docencia, su contacto con las nuevas generaciones fue muy estimulante y se interesó por los nuevos materiales que podían contribuir a dar rienda suelta a su creatividad, entre ellos, el plástico, un ejemplo es «El Rey y la Reina», elementos modulares acoplados que exhibió en el «Primer Salón Plástica con plásticos» (1966).

Interacción

Una de las obras transgresoras de 1964, presente en la exposición, es «Caños en Movimiento» que permitía la interacción con el espectador a partir del movimiento manual de la obra. Fue realizada para Objetos 64, exposición que reunió nombres hoy emblemáticos: Antonio Berni, Delia Cancela, León Ferrari, Marta Minujin, Emilio Renart, Rubén Santantonín, Pablo Suárez, Luis Wells.

En 1967 ganó el Premio Ver y Estimar, institución que tenía su sede en la mítica galería Van Riel de la calle Florida, con la obra «Diagonal y Corrientes» (acero, acrílico, luz). A partir de entonces aborda lo que ella describe como «desmaterialización del objeto», al introducir la luz, utilizando materiales industriales que articula arquitectónicamente. Otra obra significativa de ese momento es «Identidad de dos situaciones» (1967-2002). En la exposición «Experiencias Visuales» en el Instituto Di Tella, continúa con el concepto de desmaterialización al presentar «500 W,4.635 k, 4, 5 ciclos», una sala oscurecida, un haz de luz que marcaba la dirección que debía seguir el visitante a la vez que se 0activaban sonidos electrónicos.

En un artículo de «Primera Plana», en ocasión de Experiencias 68, que se presentaba en el Di Tella, el crítico Alberto Cousté no deja títere con cabeza pero alaba la obra de Oscar Bony, el dúo Cancela- Mesejean, Roberto Plate, la célebre obra del baño público, que fue censurada y clausurada, y Margarita Paksa por «Comunicaciones» y «Candente»: una mesa con un Winco y un long-play y auriculares por los que se escuchaba «Santuario del Sueño», una monocorde descripción de un ambiente y el jadeo amoroso de una pareja. Completaba la presentación, una plataforma con arena donde la artista estampó su cuerpo. Ante la intervención policial, la clausura, la censura, los artistas retiraron sus obras en señal de protesta.

Paksa se aleja de la tarea artística y con su esposo diseñan muebles de acrílico transparente MAC, que tuvieron importante aceptación comercial. Hay unos dibujos extraordinarios fechados en 1976, «La comida», momento álgido de la dictadura en los que la imagen del chancho con su boca cosida simboliza la censura, la muerte y la ironía de «Argentina Potencia», frase que tantos argentinos repetían irreflexivamente. Dibujos figurativos de una artista conceptual a la que sólo le importaba el objetivo, no el estilo.

En una entrevista de 2009 Paksa sintetiza su quehacer: «el profundo amor por la organización minimalista y conceptual a través de poemas, la relación de la palabra con la imagen , la materialización y desmaterialización, los asuntos de la realidad, el tiempo y la identidad, la búsqueda de formas y estructuras esenciales y una pregunta ¿cómo continuar expresándome con el minimalismo, una cuestión ética frente a las revueltas que vivía el mundo (recordar mayo del 68), y el hambre y la miseria imperantes en nuestro país?».

Es por esto que al recorrer la muestra son muchas las reflexiones que provoca, quizás en el momento en el que se exhibían resultaban crípticas, incomodaban, intuíamos que había una revolución en el campo artístico, comenzaba una gran apertura hacia las nuevas experiencias que también se realizaban internacionalmente.

Poesía visual

Paksa participó en «Homenaje a Vietnam» (1966) donde mostró «Uruguay, una situación fuera de foco», tinta negra sobre papel en la que la palabra aparece dislocada cruzada por «Tupamaros», «Vencer o Morir», con una clara alusión a la situación política en ese país. Otras series juegan con las palabras «Justicia», «Libertad», siempre en un círculo a la manera de la mira de un fusil y otras de gran pregnancia como la serie «Fuego» (1969) inscriptas en lo que se denomina poesía visual que bien podrían haber figurado en la última Bienal de San Pablo en la que se puso tanto énfasis en esta expresión artística.

Tucumán Arde, La Calera, Batallón 121 de Rosario, forman parte de «Diagramas de Batallas», (1970/74) «Obras Tipográficas», que clausuran algún mensaje oculto tras un aparente juego de letras que se superponen o escapan. Una obra muy estremecedora es «La Canilla» (1989), una cabellera de mujer saliendo de una canilla que admite diversas lecturas.

Obra vastísima, imposible de reseñar en una nota, que también incluye medios audiovisuales, fue ganadora en 2006 del Premio a las Artes Faena Art District, es un referente de la tecnología, ha reformulado sus obras anteriores, ha dictado conferencias sobre Semiótica, ha incursionado en la poesía, ha participado en importantes muestras internacionales. Su postura respecto al arte es inclaudicable, jamás se sometió al mercado del arte ni a «lo nuevo», «lo nuevo» en ella es un permanente llamado a la reflexión.

Dejá tu comentario