Uno de los sugestivos rostros de «Trinchera de honor», de Martín Palottini, que se expone en la galería Mundo Nuevo.
A través de diversas participaciones en Premios Nacionales se conoció parcialmente la obra de Martín Palottini (Buenos Aires, 1981). Su actual exposición en Mundo Nuevo (Callao 1870. PB) permite establecer un acercamiento más intenso al corpus de una obra de un artista joven que ha elegido una disciplina que implica grandes desafíos para no caer en el cliché de una narrativa o una ilustración textual.
«Trinchera de Honor», una de las series que presenta, nos remite a los expresivos, casi «pudorosos» rostros de Ingres, quizás la imagen del retrato de Mademoiselle Riviere de 1805.Se destaca el dominio del grafito, en el contorno del óvalo de la cara, sólido, bien delineado además de la profundidad de la mirada.
En esta serie como en «El dibujo no es un animal doméstico» aparece la línea delgada que replica el rostro o el cuerpo, un contraste que rompe con la casi cualidad fotográfica de la figura central. No sólo las líneas sino también el desprejuiciado uso del acrílico rodea ese centro que es lo primero en lo que posamos la mirada para después seguir la poética inclusión de pájaros o ramas que salen de las bocas.
En «Retratos sin manos» y tampoco rostros, una ambigüedad inquietante, permite despertar la imaginación del contemplador así como admirar un dibujo sensible y relevante.
A partir del 24 de mayo Ana Kozel presenta «El Universo-Un Viaje hacia su Origen» en el Planetario Galileo Galilei. (Av. Sarmiento y Belisario Roldán). Tema excluyente para Kozel desde hace 20 años, está compuesta de pinturas, dibujos, maquetas que aborda arte, ciencia y poesía del universo. De reconocida trayectoria, en 1994 fue seleccionada por la NASA para participar de la Semana Espacial Internacional por el 25 aniversario de Apolo XI en Houston compartió con el cosmonauta y artista plástico ruso Alexei Lenov la muestra itinerante «Space World».
Su obra, elogiada por Carl Sagan, figura en el Museo del Arte y del Espacio de Washington, en el Centro Pompidou y en la Argentina está en la colección del Observatorio de Rayos Cósmicos Pierre Auger (Malargüe, Mendoza). (hasta el 24 de junio).
Bajo la curaduría de Ludovico Pratesi se presenta la primera muestra europea de la artista argentina Liliana Maresca (1951-1994) en la Galería Spazio Nuevo, via d´Ascanio 20 (Roma). La exposición, patrocinada por la Embajada Argentina en Italia, presenta 8 esculturas realizadas por la artista poco tiempo antes de morir a causa de sida, a los 43 años. Construidas como refinadas y esenciales uniones de objetos comunes , ramas de árboles, juguetes, esferas metálicas o cáscaras de huevo, crean imprevistas, enigmáticas y esotéricas combinaciones que remiten a la metamorfosis, la alquimia, muy ricas en referencias al surrealismo y al espíritu neo-dadá . Asimismo, abundan en alusiones explícitas a la realidad socio-política argentina durante los 70 y 90 vivida intensamente por esta artista, figura destacada de la vanguardia intelectual de Buenos Aires.
También hay una serie fotográfica de 16 imágenes en blanco y negro tomadas por su gran amigo, el destacado fotógrafo Marcos López, que la representa en ambientes urbanos y posturas muy semejantes a las obras de Francesca Woodman y Cindy Sherman, para quienes «la identidad se transforma en un territorio de análisis y reflexión de una intención femenina, un territorio de auto-representación, alimentado por una dimensión existencial pendiendo de un hilo entre público y privado», según el curador.
Durante la muestra que se inaugura el 23 de mayo y clausura el 30 de junio, se proyectará el video «Frenesí», realizado por Adriana Miranda que reconstruye las diversas fases de su vida artística. También se presentará un catálogo con textos de Ludovico Pratesi y Adriana Lauría, curadora de la retrospectiva realizada en 2008 en el Centro Cultural Recoleta y en el Museo Castagnino-Macro de Rosario.
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