«Trinchera de Honor», una de las series que presenta, nos remite a los expresivos, casi «pudorosos» rostros de Ingres, quizás la imagen del retrato de Mademoiselle Riviere de 1805.Se destaca el dominio del grafito, en el contorno del óvalo de la cara, sólido, bien delineado además de la profundidad de la mirada.
En esta serie como en «El dibujo no es un animal doméstico» aparece la línea delgada que replica el rostro o el cuerpo, un contraste que rompe con la casi cualidad fotográfica de la figura central. No sólo las líneas sino también el desprejuiciado uso del acrílico rodea ese centro que es lo primero en lo que posamos la mirada para después seguir la poética inclusión de pájaros o ramas que salen de las bocas.
En «Retratos sin manos» y tampoco rostros, una ambigüedad inquietante, permite despertar la imaginación del contemplador así como admirar un dibujo sensible y relevante.
Su obra, elogiada por Carl Sagan, figura en el Museo del Arte y del Espacio de Washington, en el Centro Pompidou y en la Argentina está en la colección del Observatorio de Rayos Cósmicos Pierre Auger (Malargüe, Mendoza). (hasta el 24 de junio).
También hay una serie fotográfica de 16 imágenes en blanco y negro tomadas por su gran amigo, el destacado fotógrafo Marcos López, que la representa en ambientes urbanos y posturas muy semejantes a las obras de Francesca Woodman y Cindy Sherman, para quienes «la identidad se transforma en un territorio de análisis y reflexión de una intención femenina, un territorio de auto-representación, alimentado por una dimensión existencial pendiendo de un hilo entre público y privado», según el curador.
Durante la muestra que se inaugura el 23 de mayo y clausura el 30 de junio, se proyectará el video «Frenesí», realizado por Adriana Miranda que reconstruye las diversas fases de su vida artística. También se presentará un catálogo con textos de Ludovico Pratesi y Adriana Lauría, curadora de la retrospectiva realizada en 2008 en el Centro Cultural Recoleta y en el Museo Castagnino-Macro de Rosario.

