12 de junio 2013 - 00:00

Más ajuste: Grecia cerró TV pública por sorpresa

Después de que se anunciara el cierre inmediato de la televisión pública griega, los periodistas tomaron  ayer el control de las emisiones para resistir la medida. Las políticas de ajuste del Gobierno no dejan de sorprender a la población.
Después de que se anunciara el cierre inmediato de la televisión pública griega, los periodistas tomaron ayer el control de las emisiones para resistir la medida. Las políticas de ajuste del Gobierno no dejan de sorprender a la población.
Atenas - El Gobierno griego sorprendió ayer al anunciar el cierre de la televisión pública, ERT, "al término de la programación" de la jornada debido a su mala gestión, ante la oposición sindical y social y bajo la presión de la "troika", compuesta por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional, cuyos representantes se encontraban en Atenas.

Al cierre de esta edición, se consignó que la pantalla de la señal se puso en negro, mientras la Policía rodeaba las instalaciones en prevención de manifestaciones y hechos de violencia.

"La difusión de ERT se detendrá tras el fin de la programación esta noche", anunció ayer el portavoz del Gobierno, Simos Kedikoglou, que subrayó que ERT, compuesta por tres cadenas que emplean a varios miles de personas, es "un caso de ausencia excepcional de transparencia y de gastos increíbles".

La televisión pública, donde se multiplican las huelgas desde hace meses en contra de los planes de ajuste oficiales, reabrirá bajo otro formato y con un plantel de empleados considerablemente reducido, añadió el portavoz, sin precisar fechas.

Los trabajadores actuales, 2.656 según los medios griegos, serán indemnizados y autorizados a optar a un empleo en la nueva estructura, precisó.

"ERT pertenece al pueblo griego, es el único medio de comunicación independiente y la única voz pública y debe seguir siendo de dominio público. Condenamos esta decisión súbita", anunció el sindicato GSEE en un comunicado.

Miles de personas acudían, entretanto, ante la sede de la televisión pública, en el norte de Atenas.

Ni bien el Gobierno realizó el anuncio, los periodistas se hicieron con el control de los espacios informativos y se afanaron en un programa de entrevistas continuo. Cada entrevistado, desde intelectuales, pasando por figuras del deporte, hasta el arzobispo de Atenas, Jerónimo, se pronunciaron contra la medida.

"Es impensable que ERT deje de existir. Una cosa es reformar un organismo con problemas y otra cosa es su muerte", dijo el clérigo.

"El Gobierno, sin consultar ni debatir, ha conmocionado a todo el mundo. Las pantallas van a ir a negro y nadie sabe cuándo reabrirá la televisión", dijo Pantelis Gonos, periodista de la cadena pública. "Como periodistas vamos a intentar mantenerla abierta y continuar la difusión hasta que nos cierren. ¿Nos mandarán a la Policía?", se preguntó.

El sindicato de periodistas Poesy hizo un llamamiento a una huelga inmediata de apoyo en los medios privados.

"El Gobierno está decidido a sacrificar la televisión pública y la radio" para satisfacer a sus acreedores, según el sindicato.

Los responsables de la "troika" llegaron el lunes a Atenas para continuar la auditoría de cuentas nacionales y el control de las reformas, entre las que figuran la reducción del número de funcionarios y la fusión o supresión de los organismos públicos.

Esas políticas, plasmadas en un plan de financiamiento por 240.000 millones de euros y que hasta el propio FMI consideró excesivas en los últimos días, redundaron en una brutal recesión que ya lleva seis años y en un desempleo que trepa al 27% de la población activa.

Mientras, también entre la población había estupefacción y muchos se veían transportados a los tiempos de la Junta de Coroneles, cuando la Universidad Politécnica, en noviembre de 1973, fue ocupada durante tres días y solo la entrada de los tanques pudo terminar con la protesta.

Agencias AFP, EFE y DPA,


y Ámbito Financiero

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