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Más cerca de Gobierno CGT desinfla el paro
Casa Rosada abrió en las últimas horas canales de diálogo institucional con sindicatos clave en una eventual huelga nacional. Dirigentes del transporte y la industria, a favor de darle una tregua hasta fin de año.
Héctor Daer
Las razones para posponer una huelga nacional tienen dos ejes: por un lado, la eventual inclusión del sindicalismo tradicional en esquemas más institucionalizados de negociación y cogestión con el Ejecutivo. Por otro, el compromiso de los funcionarios de no alterar la legislación laboral y de impedir una apertura indiscriminada de las importaciones. Ambas señales, puestas en juego ante la dirigencia sindical por el oficialismo sobre el fin de la semana pasada, dejaron en minoría las voces dentro de la central obrera que más reclaman la convocatoria a un paro para octubre.
En ese contexto, la "mesa chica" de la CGT avanzó hacia una estrategia intermedia: el Confederal facultará al Consejo Directivo para la adopción de una huelga nacional pero sin una fecha precisa, de modo tal de dotar al triunvirato que integran Héctor Daer, Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña de un elemento de presión para agitar ante los ministros. Esa herramienta quedará, en ese escenario, para exigir el cumplimiento de las pautas de diálogo y también, eventualmente, reclamar otros ítems levantados como bandera por la nueva encarnación de la central, como la fragilidad de los trabajadores informales, un aumento de emergencia para los jubilados y una solución inmediata sobre el Impuesto a las Ganancias.
Para los referentes de la CGT fue clave la agenda de encuentros de las últimas semanas, que incluyó a movimientos sociales y grupos de piqueteros, la Unión Industrial, intendentes peronistas, la conducción del PJ y la Iglesia Católica. Este último encuentro, con autoridades del Episcopado, les dio a los gremialistas el argumento que necesitaban: los obispos les pidieron agotar las instancias de diálogo antes de ir a una medida de fuerza.
El viernes una delegación de gremios industriales mantuvo un encuentro de alto nivel, clave para el renovado optimismo en la central obrera. Capitaneados por Daer, los dirigentes Francisco Gutiérrez (metalúrgicos), Horacio Jerez (calzado) y Hugo Benítez (textiles) estuvieron en la sede de la cartera laboral con su titular, Jorge Triaca, su par de Producción, Francisco Cabrera, y una decena de secretarios de Estado de áreas sensibles como Comercio (estuvo Miguel Braun), Industria, Transformación Productiva y Trabajo, entre otras.
La reunión dejó una sensación muy positiva para el paladar siempre exigente de los sindicalistas. Los funcionarios se comprometieron a no impulsar ninguna medida de flexibilización laboral (aunque sigue bajo debate en el Congreso la ley de Primer Empleo que motoriza el Ejecutivo) y a evitar una caída del salario real. Sobre las importaciones, un tema clave para el nivel de empleo en sectores como el metalúrgico, el textil y el calzado, ministros y secretarios alegaron que las aperturas tuvieron relación con la liberación de las declaraciones juradas (DJAI) que permanecían estancadas pero negaron una apertura indiscriminada. De hecho, cada funcionario entregó su teléfono personal a los dirigentes para abrir un canal de comunicación directo para el monitoreo de cada actividad.
En el caso de los sindicatos del transporte, cuya adhesión es vital para garantizar la contundencia de un paro, también creció en los últimos días la expectativa hacia el Gobierno. Ese fue el tono en la última reunión, el jueves, de la Confederación de Trabajadores del Transporte (CATT), un sello que reúne a los Camioneros de Hugo Moyano, los colectiveros de Roberto Fernández y los maquinistas ferroviarios de La Fraternidad, a cargo de Omar Maturano, junto a gremios portuarios y aerocomerciales.
"Hasta fines de octubre debemos esperar. Vamos a apostar a una convocatoria al diálogo social. Después, si no hay respuestas seguramente podremos ir a un paro", sintetizó ayer Maturano en diálogo con Radio Del Plata. El dirigente admitió que otros sindicatos pedirán este viernes anticipar una medida de fuerza, pero aclaró que la postura dialoguista fue acordada en el último encuentro de la CATT. En ese sello argumentaron que el líder de los camioneros tiene, puertas adentro, una postura mucho más contemplativa y conciliadora que la expuesta por su hijo mayor, Pablo Moyano, en declaraciones públicas.


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