1 de marzo 2017 - 00:00

Más de cien generales rechazan el aumento del gasto militar en EE.UU.

“No podemos combatir para salir de cualquier problema”, advirtieron. El anuncio de que se incrementará 9% el presupuesto de defensa llevará a un desfinanciamiento de la maquinaria diplomática, lamentaron.

Washington - Más de un centenar de generales retirados enviaron una carta a los líderes del Congreso y miembros del gabinete de Donald Trump para alertar sobre el peligro de recortar fondos a la diplomacia para transferirlos a defensa.

La misiva intenta advertir a los legisladores sobre el peligro de aprobar la propuesta presupuestaria para el nuevo año fiscal de Trump, que propone recortes de 54.000 millones de dólares en agencias federales (entre ellas, el Departamento de Estado) para transferir ese dinero al Pentágono, la rama mejor dotada del Gobierno estadounidense.

"Muchas crisis a las que se enfrenta nuestro país no tienen solamente una solución militar", explica la carta, que cuenta con nombres como el general retirado Keith Alexander, exdirector de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA), o del prestigioso John Allen, exjefe de las tropas estadounidenses en Afganistán.

En una entrevista ayer con el canal CBS, Allen dijo que recortar el presupuesto del Departamento de Estado en un 30%, como contempla la propuesta de Trump, condenará al país a la guerra: "No podemos combatir para salir de todo problema. Son problemas que deben decidirse con diplomacia y desarrollo", afirmó el militar.

Un departamento ignorado

El documento recuerda que el actual secretario de Defensa, James Mattis, dijo cuando estaba a cargo del Comando Central que "si no se dota de fondos adecuados al Departamento de Estado, se necesitará comprar más munición".

"Las Fuerzas Armadas lideran la batalla contra el terrorismo en el campo de batalla, pero necesitan socios civiles fuertes contra los impulsores del extremismo: la falta de oportunidad, esperanza e inseguridad", agregaron los generales que dirigieron sus palabras al presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, el líder de la mayoría conservadora en el Senado, Mitch McConnell, y los líderes de las minorías demócratas, la congresista Nancy Pelosi y el senador Chuck Schumer.

También adjuntaron una copia a Mattis; al secretario de Estado, Rex Tillerson, y el Consejero de Seguridad Nacional, H.R. McMaster.

El rol de la diplomacia en el Gobierno de Trump ha estado en la mira y parece ahora que se debilitará más, indicaron analistas.

Casi un mes después de su llegada al cargo, Tillerson sigue prácticamente solo en la cúpula del Departamento, dado el retraso de la Casa Blanca en el nombramiento de altos cargos políticos que ayuden a ese exempresario sin experiencia gubernamental a dirigir la política exterior de EE.UU.

Pese a su papel activo en la delicada diplomacia con México, el funcionario quedó excluido en importantes deliberaciones, como el cambio de política de Washington respecto del Estado palestino y la línea dura adoptada hacia Irán.

El exjefe de la petrolera Exxon compite con dos figuras mucho más cercanas a Trump, Steve Bannon y Jared Kushner (su yerno) quien recibió el encargo de resetear el proceso de paz entre israelíes y palestinos.

Otro problema para muchos observadores es que el Departamento de Estado lleva cinco semanas sin que haya conferencias de prensa diarias, una tradición que, además de afinar la cobertura periodística, servía a muchos Gobiernos para aclarar dudas sobre la postura de EE.UU. sobre distintos temas.

Agencia EFE

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