8 de septiembre 2014 - 00:00

Más complicada, Dilma se defiende del nuevo escándalo en Petrobras

Dilma Rousseff se mostró ayer con todos los atributos presidenciales en el Día de la Independencia de Brasil. El tránsito hacia su reelección, que parecía asegurado hasta hace algunas semanas, encuentra escollos cada vez más grandes.
Dilma Rousseff se mostró ayer con todos los atributos presidenciales en el Día de la Independencia de Brasil. El tránsito hacia su reelección, que parecía asegurado hasta hace algunas semanas, encuentra escollos cada vez más grandes.
Brasilia - El Gobierno de Brasil se esforzó ayer por desligarse del nuevo escándalo de corrupción en el gigante estatal Petrobras, en un intento desesperado por no complicar más la ya debilitada campaña electoral de la presidenta, Dilma Rousseff, por su reelección.

"Creo que no lanza nada contra el Gobierno, porque nadie del Gobierno fue acusado de nada", dijo Rousseff en una rueda de prensa en el palacio de la Alvorada, su residencia oficial, después de un encuentro con jóvenes, un acto de carácter electoral. "No creo que los datos de la prensa sean oficiales", agregó y reiteró que recién cuando los reciba efectivamente, tomará "las medidas oportunas".

La mandataria desestimó así la denuncia del exdirector de Abastecimiento y Refinería de Petrobras, Paulo Roberto Costa, actualmente preso por mantener presuntos nexos con una red de lavado de dinero, contrabando, narcotráfico, corrupción y evasión de divisas e impuestos.

De acuerdo con filtraciones realizadas el fin de semana por la revista Veja, Costa, quien se acogió a la figura de la "delación premiada" para que se le reduzca la contena de 30 años de prisión que podría recibir, denunció la participación en fraudes de decenas de legisladores, entre ellos los presidentes de la Cámara de Diputados, Henrique Eduardo Alves, y del Senado, Renan Calheiros, ambos del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), principal aliado del gobernante Partido de los Trabajadores (PT).

También integran la lista de acusados el actual ministro de Minas y Energía, Edison Lobao; el gobernador de Río de Janeiro, Sérgio Cabral; así como el excandidato del Partido Socialista Brasileño (PSB) Eduardo Campos, fallecido en un accidente aéreo el pasado 13 de agosto (ver nota aparte).

De acuerdo con Costa, los políticos recibían el 3% de comisión sobre el valor de cada contrato firmado durante su gestión en Petrobras, la cual se extendió entre 2004 y 2012. Las denuncias vinculadas a la mayor empresa pública de Brasil involucran directamente a Rousseff porque la mandataria presidió el Consejo de Administración de la compañía entre 2003 y 2011.

Por su parte, el secretario general de la Presidencia, Gilberto Carvalho, calificó ayer la denuncia como "puro rumor". "Están intentando usar la noticia de la delación premiada para, en la desesperación, cambiar el rumbo de la campaña. Las filtraciones siempre son condenables", afirmó al término del desfile por la Independencia de Brasil. El funcionario aseguró también que recién cuando haya una confirmación de las denuncias el Gobierno investigará el caso.

Por su parte, la favorita para las elecciones presidenciales de octubre, Marina Silva, candidata del Partido Socialista Brasileño (PSB) tras la muerte de Campos, acusó a Rousseff de lanzar "calumnias" en relación con su programa para Petrobras, en caso de vencer en los comicios del 5 y el 26 de octubre.

La mandataria afirmó que la reconocida ecologista pretende reducir las inversiones en los ricos yacimientos petroleros ubicados en las profundidades del Atlántico y por ello vaticinó graves problemas económicos si se produce una victoria electoral.

"Soy calumniada y acusada de estar contra este patrimonio de Brasil. Mientras se alardea esta mentira por todos los medios, Petrobras es destruida por el uso político, el apadrinamiento y la corrupción", manifestó Silva.

La ecologista busca evitar que la mención de Campos, su fallecido aliado político, afecte su imagen personal de incorruptibilidad y, con ello, su candidatura.

Según las últimas encuestas, Silva se encuentra en situación de empate técnico con Rousseff para la primera vuelta y la vencería con comodidad en la segunda.

La oposición ya adelantó que hará lo que sea necesario para que las revelaciones sean discutidas en una comisión parlamentaria que investiga las irregularidades en Petrobras, empresa mixta controlada por el Estado, al tiempo que el candidato socialdemócrata, Aécio Neves, relegado por Silva a un distante tercer lugar, responsabilizó directamente a Rousseff. "Tiene la obligación de decir lo que sucedió en la empresa que ella comandó con mano de hierro. Ella fue del consejo de Petrobras durante doce años", remarcó. "El Gobierno del PT patrocinó un asalto a Petrobras", insistió.

Agencias Brasil247, DPA y Reuters y Ámbito Financiero

Dejá tu comentario