Se podría argumentar que hasta pasadas las dos de la tarde el Dow no entró de lleno en territorio ganador y que, por lo tanto, no corresponde hablar de rally. Pero frente a esto, el NASDAQ (que cerró avanzando 2,68% impulsado por Hewlett Packard que pasó al primer puesto mundial como proveedor de PC) y el S&P500 (ganó un 1,55%) se movieron toda la sesión en positivo. De última, el 1,19% que avanzó el Promedio Industrial cerrando en 8.125,43 puntos que prácticamente nos promete -de no mediar una sorpresa negativa con los balances del Citigroup, General Electric o algún otro factor- una sexta semana consecutiva de subas es incontrastable (especialmente tras el buen balance de Google). A pesar de esto, la mayoría de las noticias no fue muy buena. Nokia, aun con números contables "no tan malos", reconoció haber perdido una importante porción de mercado. A esto se sumaron las petroleras Exxon y Chevron, golpeadas por el precio del crudo, General Growth Properties presentando la mayor convocatoria de acreedores de la historia inmobiliaria y la macro que siguió reflejando una realidad dramática: más de 6 millones de personas percibiendo el seguro de desempleo (si bien la tasa de despidos no ha crecido, cada día se hace más difí-cil conseguir trabajo) y apenas 510.000 viviendas iniciadas en el último mes. Aunque el impulso final hay que buscarlo tras los balances del JP Morgan y el Regions Financial (el Bank of America tuvo un mal día), aun así, un rally es un rally.
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